Paco Melero

Reloj, marca tú las horas

Y para colmo de males este crimen de la horita de más o de menos se perpetra en La Isla de San Fernando, donde hay un Observatorio que marca las horas para toda España, incluida Cataluña, de momento

Mira que podríamos vivir tranquilos en este manicomio viendo cómo nuestro reloj marca las horas una detrás de otra sin más historias. Sin embargo los cuerdos no nos dejan ni a nosotros ni al reloj. Ahora vienen con el cuento del cambio de hora, y los locos creemos que lo hacen para que no cojamos el sueño. ¡La de cosas que inventan los políticos! Menos mal que nosotros no nos dejamos engañar fácilmente.   

Los que mandan aseguran que este sábado por la noche nos han regalado una horita más, como si ellos fueran los dueños del tiempo, de los minutos, de las horas y, ya de camino, de la vida. Pero es mentira, no es un regalo, es un simple préstamo, porque más adelante, sin tener en cuenta a Santa Rita, nos la van a quitar por la misma cara.     

Y, ¿por qué nos engatusan de esa manera con este caramelo envenenado? No se engañen. Es para que el personal esclavo tenga más luz y así pueda trabajar más tiempo. Los locos nos hemos dado cuenta del tema, porque nos asomamos a la tapia y vemos a las criaturas corriendo desde que se levantan hasta que la vista no les da para más.     

Y para colmo de males este crimen de la horita de más o de menos se perpetra en La Isla de San Fernando, donde hay un Observatorio que marca las horas para toda España, incluida Cataluña, de momento. Todo depende de Puigdemont. Algunos dicen que total, una hora es poca cosa, 60 minutitos, 3.600 segundos. Sin embargo, la gente del fútbol no opina igual y se desgañita gritando: ¡Árbitro, la hora!     

Además, ¿quién no se acuerda de su niñez, cuando en el colegio tenía que copiar mil veces No se ganó Zamora en una hora? Todo para asegurar que hora era con hache. Pero nunca nos decían cuántas horas tardamos en ganar Zamora. Por si fuera poco, Chiquetete canta eso de en el mismo sitio y a la misma hora. En el mismo sitio, puede que sí, pero ¿a la misma hora?

Por otra parte, dice el diccionario que una hora es cada una de las 24 partes en que se divide el día solar. Como un solar van a dejar esto algunos. Mentira cochina. El día solar se divide en las horas que a los jefes les venga en ganas. ¡Vamos, incluso no hace mucho había un programa de radio que se llamaba Hora 25! Quitan, ponen, añaden, restan…, como si las horas fueran chicle y como si no tuviéramos en La Isla bastante chicle pegado en el suelo. Y la cosa no para aquí.     

Hasta el párroco de la Iglesia Mayor también nos quiere engañar y nos hace un lío con sus dos relojes. Cada uno va por su cuenta y marca una hora distinta para todo el día y para todo el año.Y qué me dice de esos relojes que nos engañan con una frase en latín: Tempus fugit, que en cristiano quiere decir que el tiempo huye. Mentira cochina. El tiempo no huye, los que huimos somos nosotros, que a fuerza de correr nos vamos directamente de la cuna a la tumba sin que dispongamos ni de un minuto más de la cuenta.       Otra mentira horrorosa es esa de que el tiempo es oro. Si realmente fuera oro, mucha gente sacrificaría media vida para no tener que trabajar. Incluso algunos desearían vivir solamente unos segundos a cambio de unos gramos de oro.   

 No se deje engañar. Va a vivir el mismo tiempo adelantando o retrasando las horas. Esta es la única verdad. Menos los canarios, que siempre viven una hora menos.