El Centro de Educación Permanente La Arboleda Perdida, otro olvidado de Germán Beardo
El Centro de Educación para Adultos, el CEPER La Arboleda Perdida, que acoge a un millar de alumnos y alumnas, presenta un estado ruinoso. Un deterioro lamentable provocado por años de abandono, que está provocando que en la actualidad tenga aulas cerradas, goteras, humedades, material que no puede utilizarse, falta de personal, etcétera. Un auténtico despropósito para un centro educativo que realiza una labor tan importante en la ciudad, dando una segunda oportunidad educativa al alumnado adulto.
De hecho, su alumnado son personas pensionistas, personas con movilidad reducida, personas que no tuvieron oportunidades cuando eran más jóvenes, y adultos que han encontrado en la pública una opción para seguir formándose. Seamos sinceros, no son personas de gran poder adquisitivo y, quizás esa sea una de las razones por las que están olvidadas.
La comunidad educativa del CEPER La Arboleda Perdida, su personal administrativo, su equipo docente y su alumnado, no merecen este desprecio del alcalde y de su gobierno.
Nuestro alcalde Germán Beardo está muy preocupado en cómo va la bolsa de Wall Street, en macroproyectos futuristas, centrado en copiar el modelo ultra de Argentina, con viaje incluido, etcétera, pero a los ciudadanos que sí representa directamente, a los y las portuenses, como los alumnos del CEPER La Arboleda Perdida, no los tiene en el centro de su gestión, no se preocupa por sus inquietudes ni atiende sus demandas.
Estos portuenses esperan que su alcalde luche por su centro, que se preocupe por ellos, que firme el convenio con la Junta de Andalucía necesario para la dotación de personal, que invierta en el arreglo completo del centro en las mismas condiciones de igualdad que la Basílica Menor, el fútbol, el rugby o las hermandades a las que sí destina cantidades ingentes.
La comunidad educativa del CEPER La Arboleda Perdida, su personal administrativo, su equipo docente y su alumnado, no merecen este desprecio del alcalde y de su gobierno. Son ya años los que llevan reivindicando el arreglo del centro y la dotación de portero, años pidiendo una solución. Los mismos años que lleva Germán Beardo mirando hacia otro lado, sin escucharlos y sin atenderles.