La heroína vuelve a llamar a la puerta

Imagen de archivo de una jeringuilla con heroína - DARRYL DYCK / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
Artículo de opinión de Francisco Belaustegui, de Unión Portuense.
FRANCISCO BELAUSTEGUI
DE UNIÓN PORTUENSE. - viva

Asociaciones, profesionales de la intervención comunitaria y personas que trabajan sobre el terreno coinciden en una advertencia que debería preocuparnos a todos: en El Puerto de Santa María se ha detectado un repunte del tráfico y consumo de heroína a bajo coste, buscando público objetivo joven. No es una afirmación gratuita ni alarmista; es una señal temprana que, si se ignora, suele tener consecuencias graves a medio plazo.

Nuestra historia nos ha enseñado que cuando este tipo de sustancias reaparecen, lo hacen primero de forma silenciosa para luego normalizarse en determinados entornos hasta que el problema se vuelve estructural. Así, los efectos ya son visibles: robos menores, deterioro del espacio público, exclusión social y una creciente sensación de inseguridad, especialmente en barrios vulnerables.

Ante esto, el gobierno de Germán Beardo no puede limitar su respuesta a lo que “ya se hace” porque es insuficiente. Los controles policiales son necesarios, pero llegan tarde si no existe una prevención previa. Los recursos asistenciales son imprescindibles, pero no pueden actuar solos. Y las acciones puntuales en centros educativos, por bienintencionadas que sean, no sustituyen una estrategia preventiva sostenida.

Si el público objetivo son los jóvenes, la respuesta debe pasar, de manera prioritaria, por Educación y Deporte. La escuela y el deporte base no solo forman; también detectan, previenen y protegen. Para ello es imprescindible una mesa de coordinación estable en la que estén presentes el Ayuntamiento, servicios sociales, cuerpos de seguridad, asociaciones especializadas, profesionales sanitarios, comunidad educativa y entidades deportivas. Sin coordinación, cada actor actúa a ciegas.

Y eso es lo que proponemos desde Unión Portuense, que mientras se activa dicha estructura, El Puerto no debería seguir al margen de herramientas ya existentes, como la adhesión al programa autonómicoCiudades ante las Drogas” que permitiría ordenar estas acciones, acceder a apoyo técnico y financiación, y trabajar con criterios evaluables. No es empezar de cero, es empezar bien. La heroína no avisa dos veces. La diferencia entre un problema controlable y una crisis social suele estar en cómo y cuándo se responde. Y ese momento, en El Puerto, es ahora.