MAPITA
de Unión Portuense. | VIVA
Se nos fue demasiado pronto y, aun así, todos sabemos que Marisa no solo vivió una vida plena, sino que, gracias a su amor por la lectura, tuvo la oportunidad de disfrutar cientos de ellas. Porque no era solo amor, tenía un don para devorar libros y transmitir a los suyos lo mejor de ellos. La experiencia, la cultura, la empatía y, sobre todo, esa fuerza contagiosa para apuntarse a cualquier “bombardeo” que trajera consigo color e ilusión.
Y no hablo de algo casual. Marisa era una profesional, una correctora de libros brillante, una de sus muchas facetas, quizá la más conocida fuera de nuestras fronteras. Pero en El Puerto también la recordaremos por ser la capitana del restaurante ‘Puerto-Madrid’ en Valdelagrana, reconocido por su barquita de espetos en el paseo marítimo. Más allá de la delicatesen que eran sus espetos, yo guardaré para siempre en mi memoria que la primera vez que probé el bogavante fue con ella, en casa de su hermana Sole en Madrid. Así era Marisa, generosa incluso en los pequeños grandes detalles.
Otra de sus grandes pasiones fue el flamenco. Durante muchos años fue tesorera de la peña flamenca ‘La Bulería’, demostrando una vez más su compromiso, su seriedad y su infinito amor por la cultura. Con ese perfil tan polifacético fue en 2019 cuando le pedí un favor, que participara de manera casi simbólica en nuestro proyecto político. Le pedimos lo mínimo, pero, como siempre, su entrega fue máxima. Nos sorprendió con su implicación, su responsabilidad y su trabajo incansable en reuniones, campañas o preparativos para la feria.
Madrileña de nacimiento, portuense de corazón. Pero, por encima de todo, Marisa fue familia. Llegó a mi vida a través de una de mis mejores amigas, su hija Magüi, también tuve la suerte de casar uno de sus hijos.
Por ello, hoy es imposible escribir estas líneas sin que se quiebre la voz, pero deseo que, dentro de unos años, sus nietos puedan leer esto y sepan que, aunque no pudieron disfrutarla, tuvieron una abuela maravillosa.
Y que su ausencia dejó un vacío profundo en todos los que tuvimos la suerte de conocerla.