El Puerto vale mucho más que cuatro chiringuitos

CAROLINA RODRÍGUEZ, DE IU EL PUERTO. - VIVA
Artículo de opinión de Carolina Rodríguez. Izquierda Unida.

La posible desaparición de los chiringuitos de Puerto Sherry a partir del próximo 7 de julio ha provocado una oleada de reacciones. En Instagram y TikTok abundan los mensajes que afirman que El Puerto perdería así su principal atractivo si se cierra. Una afirmación tan injusta como reveladora.

Lo preocupante no es el debate sobre estos locales, sino la imagen que algunos quieren proyectar de nuestra ciudad. Basta echar un ojo a las redes sociales para comprobar cómo se reduce El Puerto a un puñado de beach clubs, como si no existieran sus playas, sus pinares, sus bodegas, su gastronomía, su patrimonio histórico o su oferta cultural. Quizá no sea casualidad que muchos de los mensajes procedan de un mismo ecosistema social y geográfico: jóvenes que llegan en verano, frecuentan los mismos espacios, consumen el mismo modelo de ocio y abandonan la ciudad con la misma rapidez con la que llegaron. Su conocimiento de El Puerto empieza y termina donde empieza y termina la música de esos locales. Esa visión demuestra un profundo desprecio por una ciudad con más de tres mil años de historia y con atractivos que trascienden cualquier moda pasajera. El Puerto no necesita justificar su valor a través de unas cuantas noches de fiesta.

Además, conviene preguntarse qué tipo de turismo queremos atraer. Durante años, estos establecimientos han estado rodeados de polémica por las denuncias relacionadas con el ruido, el impacto ambiental y su situación administrativa, todo ello con la connivencia del equipo de gobierno. Representan un modelo de turismo basado en el turismo de botellón, que aporta poco al conjunto de la ciudad. Muchos de sus visitantes apenas conocen el comercio local, los restaurantes tradicionales o la riqueza cultural portuense, mientras que sí que contribuyen a la proliferación de los pisos turísticos y todos los problemas que conllevan.

Nadie discute el derecho a divertirse. Lo que sí resulta discutible es pretender que el futuro turístico de El Puerto dependa exclusivamente de unos chiringuitos. El verdadero encanto de El Puerto estaba aquí mucho antes de ellos y seguirá estando cuando desaparezcan. Quienes creen lo contrario, sencillamente, que no vengan.