Saber actuar también salva vidas

Ejercicio de RCP. - Foto de SHOX | Pexels
Artículo de opinión de José Manuel Caballero, de Unión Portuense.
José Manuel Caballero. - Viva.

En cuestión de segundos, una situación cotidiana puede convertirse en una emergencia vital. Un niño que se atraganta en el comedor de un colegio, una persona que sufre una parada cardiorrespiratoria en una instalación deportiva o un accidente durante una actividad pública. En esos primeros minutos, antes de que lleguen los servicios sanitarios, la diferencia entre la vida y la muerte depende, muchas veces, de que alguien cercano sepa cómo actuar.

Los primeros auxilios, la reanimación cardiopulmonar (RCP) y la maniobra de Heimlich son técnicas sencillas, pero decisivas. No requieren ser personal sanitario, solo formación básica y práctica. Sin embargo, la realidad es que gran parte de la población no dispone de estos conocimientos, a pesar de que se producen cada año numerosos incidentes en entornos tan habituales como centros educativos, clubes deportivos o espacios públicos de nuestra ciudad.

El Puerto de Santa María es una ciudad viva, con una intensa actividad educativa, deportiva y social. Cada día, miles de niños, jóvenes y adultos participan en actividades donde pueden producirse situaciones de riesgo. Aun así, la formación en actuación ante emergencias sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque existen contenidos generales sobre salud y prevención, no hay una cultura extendida de preparación práctica para saber qué hacer cuando cada segundo cuenta.

Hablar de formar a la ciudadanía en primeros auxilios no es alarmismo, es prevención. Es apostar por una sociedad más responsable, solidaria y preparada. No se trata de imponer, sino de fomentar, facilitar y normalizar que estas habilidades formen parte de nuestra vida cotidiana.

Las administraciones locales tienen un papel clave en este camino. Ayuntamientos, en colaboración con servicios de emergencia, Protección Civil, Cruz Roja, personal sanitario y entidades especializadas, pueden acercar esta formación a colegios, clubes deportivos, asociaciones y al conjunto de la ciudadanía. Hacerlo accesible, visible y comprensible es una inversión directa en salud pública y seguridad.

Una ciudad que sabe reaccionar ante una emergencia es una ciudad que cuida de su gente. Formar en primeros auxilios no solo salva vidas, también genera tranquilidad, confianza y conciencia colectiva. Porque nunca sabemos cuándo nos tocará actuar, pero sí podemos decidir estar preparados. n