Una de socavones y media de parches

LLUVIAS - EUROPA PRESS
Artículo de opinión de José Manuel Caballero, de Unión Portuense.

Cada episodio de lluvias intensas vuelve a poner sobre la mesa una realidad que muchos vecinos conocen desde hace años: el mal estado de numerosos viales. Boquetes, socavones, hundimientos y tramos intransitables no aparecen de un día para otro. Son la consecuencia de un deterioro prolongado y de actuaciones parciales que nunca han afrontado el problema de fondo.

En los últimos días, el gobierno municipal ha anunciado intervenciones en determinados caminos rurales. Toda mejora es positiva, pero resulta inevitable señalar una cuestión clave: no se puede actuar de forma selectiva, parcheando unos tramos mientras otros, en condiciones similares o incluso peores, siguen esperando. La seguridad de los vecinos no puede depender del calendario ni del titular que toque esa semana.

No se puede seguir interviniendo solo cuando el daño es ya evidente o el riesgo resulta insostenible.

No hablamos solo de incomodidades. Hablamos de accesos a viviendas, de agricultores que necesitan transitar a diario, de servicios municipales y de emergencias que deben llegar sin obstáculos. Cuando un vial presenta un riesgo real para las personas, deja de ser un problema secundario y se convierte en una responsabilidad pública que no admite demoras.

Conviene recordar que el Pleno municipal aprobó por unanimidad, el pasado mes de diciembre, una moción de Unión Portuense para actuar de manera urgente en el Camino de la Estacadilla. Aquel acuerdo no era un caso aislado, sino el reflejo de una realidad más amplia que afecta a distintos puntos del municipio. Por eso, reducir ahora el debate a las lluvias recientes es una forma de esquivar el fondo del problema.

Las precipitaciones han agravado la situación, pero no la han creado. Estos caminos necesitan un adecentamiento estructural, planificación y actuaciones que vayan más allá de parches temporales. No se puede seguir interviniendo solo cuando el daño es ya evidente o el riesgo resulta insostenible.

Existen debates sobre competencias y responsabilidades administrativas, pero cuando un camino es peligroso y da servicio a vecinos y trabajadores, la administración más cercana no puede mirar hacia otro lado. La seguridad no entiende de excusas.

Los vecinos de estas zonas tienen derecho a infraestructuras seguras. Es hora de abandonar los parches y apostar por una solución global, justa y duradera.