Viajes sin retornos

JOSÉ ANTONIO GOMILA, DE VOX EL PUERTO. - VIVA
Artículo de opinión de José Antonio Gomila. VOX El Puerto.

Nuestro alcalde, y su séquito, se ha desplazado a Madrid a la presentación de un proyecto medioambiental para nuestra ciudad. ¿Dónde se ha visto que el cliente vaya al domicilio del proveedor a más de 500 km y no al contrario? ¿Alguien me explica por qué no se presenta en El Puerto?

Lo de Germán Beardo con las maletas ha dejado de ser una anécdota de Instagram para entrar en el terreno de la responsabilidad ética, y quién sabe si jurídica. Su última "misión estratégica", viaje a Madrid, y justo en noche de Champions.

Resulta caro, carísimo, desplazar una comitiva de más de 5 personas (que sepamos) y un gasto absolutamente innecesario que desde VOX exigimos sea aclarado.

Si “la fiesta” ha corrido a cargo de las arcas municipales, estamos ante una malversación de prioridades de libro. 

Pero si, como sospechamos, ha sido la propia empresa concesionaria la que ha ejercido de anfitriona generosa, entramos en el pantanoso terreno del cohecho

En derecho, el cohecho no solo es el sobre bajo la mesa; es también la aceptación de prebendas, viajes y regalos por parte de quien debe fiscalizar a esa misma empresa.

No es un hecho aislado, sino el clímax de una trayectoria de "diplomacia de alto standing". Ya lo vimos en Argentina, en Nueva York y en los yates de Mónaco. Beardo parece haber confundido el bastón de mando con una tarjeta VIP Platinum. El patrón se repite: viajes a destinos de lujo, opacidad en las facturas y una absoluta desconexión con los problemas de las barriadas de El Puerto, que no tienen ni el asfalto de la Quinta Avenida ni el brillo de Montecarlo.

Aceptar que una empresa privada "invite" a la cúpula municipal a su sede central para presentar un informe que cabía en un correo electrónico es, como poco, una indecencia política

Como mucho, es un indicio de que los favores circulan con más fluidez que el agua por las tuberías de Apemsa. 

El Puerto no necesita un alcalde que coleccione millas de vuelo y favores de multinacionales; necesita un gestor imparcial, por encima de entradas de fútbol o de noches de hotel y que no tenga que recurrir a viajes sin retorno.