VOX, el progresismo real

Siempre he odiado que las Izquierdas se agenciaran del término “progresista”. 
José Antonio Gomila, de VOX. - VIVA

Recientemente una candidata de izquierdas a la alcaldía de una población cercana a París ha tenido que renunciar por ser lesbiana. La razón es que desde su partido le han forzado a dimitir, ya que en la ciudad existe una amplia población islamista que no ve con buenos ojos la sexualidad de esta mujer. Evidentemente este partido “progresista” ha considerado más importante el poder que la ideología.

Las Izquierdas “progresistas” perdieron la batalla en su lucha de clases, ya que la clase trabajadora se dio cuenta de la falsa moneda del comunismo. Ante el temor a desaparecer y no poder parasitar del poder, se hicieron con la bandera del feminismo e iniciaron una nueva lucha, la del género. Pero vuelven a perder la contienda y ahora no ante las derechas “no progresistas” sino ante el islamismo.

Siempre he odiado que las Izquierdas se agenciaran del término “progresista”.

Con el ejemplo anterior queda evidenciado que para ellos solo es una palabra sin contenido, y que su único progreso es hacia el Poder y la riqueza propia.

La renuncia que hacen de nuestra cultura ancestral, así como de nuestros manantiales filosóficos e ideológicos griegos, romanos y cristianos, de nuestros valores y tradiciones no tiene nada que ver con el progresismo.

Ser progresista hoy en día es justamente lo contrario, defender lo que somos y lo que fuimos, símbolo de la igualdad a la que siempre ha aspirado nuestra civilización occidental y a la que defiende VOX.

Pretenden imponernos otra civilización ajena, un régimen que no una religión, además importada y teocrática que no distingue religión de política. Donde la mujer es relegada a un segundo plano y el colectivo LGTBI+ es masacrado.

Las izquierdas, a las que se suma el PP, admite como valido la invasión que sufrimos y una “cultura Woke” considerada como “progresista” que irremediablemente nos encamina hacia una sociedad totalitaria y desigual, donde la mujer no cuenta y la homosexualidad es perseguida.

El progresismo real es oponerse a esta triste realidad de la candidata francesa y rebelarse ante los que defienden esta importación indiscriminada. Más pronto que tarde habrá que despertar y hacer un frente común.

Sin duda, el progresismo real en nuestros días sólo lo representa VOX.