Con Franco no se vivía mejor
El mensaje ha comenzado a calar en determinados sectores de la juventud: “Con Franco se vivía mejor”. Así lo ha atestiguado un 20% de los jóvenes -todos ellos nacidos en el siglo XXI- a las preguntas de una encuesta del CIS con motivo del 50 aniversario de la muerte del caudillo. A partir de una visión reduccionista de la historia han terminado por idealizar la propia existencia de la dictadura, retratada como una etapa en la que había trabajo, vivienda y seguridad para todos.
No sólo los jóvenes, dentro de la misma encuesta, uno de cada cinco españoles cree que los 36 años de dictadura fueron buenos o muy buenos para España. En su mayoría admiten ser votantes de Vox, y de entre ellos un 61% sostiene que la España actual es mucho peor que la España de Franco, pese a lo cual, en el cómputo global del sondeo, tres de cada cuatro encuestados se decantan por la democracia, sin la cual Vox no tendría razón de ser y con la cual usted tiene toda la libertad del mundo para proclamar que “con Franco se vivía mejor”.
Por otro lado, nadie puede negar lo que debe ser una evidencia para muchas personas y familias a las que les fue muy bien durante el franquismo, gracias a su querencia, vínculos y proximidad con el régimen. Pues claro que vivían mejor, y es notorio que no tienen reparos en reconocerlo, y mucho menos ahora, que se sienten insultados desde el televisor cada vez que abre la boca Pedro Sánchez -principal interesado en que lo hagan-.
Lo preocupante en este momento es que esa proclama haya calado en nuestros días entre los jóvenes, que no conocieron la dictadura -y tampoco parecen mostrar mucho interés por hacerlo en su totalidad-, y entre las clases humildes, en lo que supone la primera gran victoria del discurso ultraderechista y xenófobo que circula por nuestro país: agitar a las clases populares para que se olviden de quienes apoyan a quienes pueden alcanzar el poder; es decir, el enemigo es el migrante al que abren las puertas para que se quede con tus ayudas y con tu trabajo, y lo es también el que lo está permitiendo, no mires a nadie más.
Tienen otra forma de decirlo: “Esto con Franco no pasaba”, pero olvidan recordar que pasaban otras mucho peores, porque, basta con leer un poco, profundizar en la historia, en los testimonios gráficos, sonoros y familiares, para llegar a la conclusión más o menos generalizada y extendida de que con Franco no se vivía mejor.
Podemos hablar de los derechos de las mujeres, relegadas en su mayoría al ámbito familiar, de la persecución de los homosexuales, a los que se aplicaba la ley de vagos y maleantes, de los salarios y la renta per cápita en comparación con otros países europeos, del retraso acumulado en el desarrollo industrial... Yo apenas viví la dictadura, pero crecí en los años de la transición, y me bastó un solo término para entenderlo: la censura, y junto a ella la persecución contra aquello y aquellos que fueran en contra de lo establecido por el régimen.
En pleno periodo de aperturismo, de reconquista de las libertades y de conquista de nuevos ámbitos, no concebía que en mi país, apenas unos años atrás, hubiese personas a las que se persiguió, detuvo, exilió o fusiló por defender, exponer o compartir ideas que no coincidían con las del poder establecido. No concebía que hubiese libros, películas o canciones prohibidas. No concebía que fuese posible una vida normal en un país que viviese bajo el yugo de una dictadura. Apenas tenía 8 años, pero ya sabía que con Franco no se vivía mejor, porque con Franco se vivía con miedo.
Acaba de estrenarse La cena, una comedia antifascista, que recrea una supuesta cena en la que Franco celebra con sus generales la victoria en la guerra civil. El teniente que se encarga de organizarla le confiesa entre lágrimas al maitre que el capitán de la Falange acaba de “follarse” a su mujer. Y el otro le consuela: “No se preocupe, ya nos han follado a todos”. Una frase que resume cómo vivía parte de España con Franco.