Entre la opinión y la certeza

Es curioso cómo se van forjando los estados de opinión a golpe de titular, o de meme. Hay, empero, otras cuestiones que no admiten discusión.
El ex asesor del ex ministro José Luis Ábalos, Koldo García. | Europa Press.
El ex asesor del ex ministro José Luis Ábalos, Koldo García. | Europa Press.

Es curioso cómo se van forjando los estados de opinión a golpe de titular, o de meme. Tengo anotadas varias cuestiones relacionadas con asuntos de interés general que han surgido a lo largo de la semana y sobre las que ya tendrán más que formada su propia opinión al respecto.

Cojamos por ejemplo el caso de la flotilla de apoyo al pueblo gazatí. En torno a la misma se ha generado una corriente solidaria de ámbito popular, respaldada incluso desde las calles. ¿Cómo no hacerlo? ¿Cómo no apoyar a quien hace del activismo un ejercicio de compromiso social y vital, y frente a una realidad insoportable e inhumana? Y sin embargo, la expedición no sólo ha generado aplausos, sino cierta dosis de bochorno: el primero llevaba la firma del Gobierno, que retiró la escolta militar en cuanto llegaron a aguas protegidas. Más que apoyo era postureo, igual que abrir un canal de ayuda humanitaria con Gaza era ciencia ficción. La misión, en todo caso -y se ha cumplido-, era llamar la atención del mundo contra el exterminio que está llevado a cabo el Estado de Israel sobre la población palestina. Eso sí, para incluir a Greta Thunberg en la expedición mostraron poco recato a la hora de lanzar al mar todos sus teléfonos móviles: en esto del postureo también surgen rivalidades.  

Hay, empero, otras cuestiones que no admiten discusión. El “error” del SAS en la comunicación del cribado de cáncer de mama a unas dos mil mujeres o la entrega de sobres con dinero en metálico a nombre de Ábalos en la sede del PSOE en Ferraz son tan evidentes como los silencios y los desequilibrios electorales que pueden derivarse de los hechos. Ya no basta con investigar y pedir perdón. Hablamos de consecuencias.

De un lado, las de un sistema sanitario que concentra el mayor número de quejas de la población andaluza ante la pérdida de calidad del servicio como consecuencia de la falta de personal, mientras prevalecen los conciertos con empresas privadas. Del otro, el de la supuesta corrupción y la sinvergonzonería que sobresale de la investigación en torno a quienes han sido durante años los más íntimos colaboradores del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que, mientras tanto, permanece  atrincherado. Si esto fuera un thriller, escucharía desde su ventana el sonido de un megáfono: “Le tenemos rodeado”. Pero como se considera el bueno de la película aún espera un final feliz.

El Manual de resistencia de Pedro Sánchez, por cierto, contará dentro de poco con réplica en las librerías. Se llama Manual de convivencia y son las memorias de Juanma Moreno. No llega en el mejor momento para firmar ejemplares. Las informaciones desveladas esta semana sobre el tema de los cribados no sólo son extraordinariamente graves y escandalosas, sino que son de las que pueden dinamitar las expectativas electorales del partido en el Gobierno andaluz -que le pregunten a Susana Díaz por Spiriman-.

Si ya a Moreno le preocupaba el avance de las mareas blancas y las extendidas quejas sobre el funcionamiento de la sanidad pública, una noticia como la de esta semana es de las que exige mirarse al espejo y afrontar de una vez las consecuencias de una deriva sanitaria cuya realidad nunca ha quedado relegada a un segundo plano pese a los buenos datos macroeconómicos del buen funcionamiento de Andalucía, como si el estado del bolsillo de los andaluces fuera a hacerle olvidar sus males. La situación exige ahora, en primer lugar, velar por la salud de todas las mujeres que han podido verse perjudicadas -de hecho, con sentido común, ha sido la primera reacción- y, en segundo lugar, identificar y destituir a los responsables, dar explicaciones ciertas y convincentes sobre lo ocurrido y las medidas implementadas para que no vuelva a ocurrir. Si el resultado se ajusta después o no a cierto cálculo electoral, no cabe duda de que será algo secundario.