Una tierra impresionante

El jardín de Bomarzo.
Ni las campañas de hoy son como las de antes ni los partidos acuden al día de la votación a ciegas porque en general todos conocen los márgenes en los que se mueven

6,8 millones de andaluces están citados este domingo para votar por el gobierno de la Junta de Andalucía los próximos cuatro años, de los cuales 368.853 lo harán por primera vez al haber cumplido 18 años desde la anterior votación y, por circunscripciones, Sevilla suma un total de 1.598.181 electores, Málaga 1.284.143, Cádiz 1.038.171, Granada 786.040, Córdoba 647.576, Almería 535.472, Jaén 515.378 y Huelva 407.900. Ni las campañas de hoy son como las de antes ni los partidos acuden al día de la votación a ciegas porque en general todos conocen los márgenes en los que se mueven, con más o menos detalle, y solo el reparto de restos por circunscripciones marcará la diferencia.

Una de las noticias de la noche bien puede ser la inesperada subida de Adelante Andalucía, que parte desde la posición más baja con dos parlamentarios y que parece tener asegurados al menos cinco: dos por Cádiz, dos por Sevilla y uno por Málaga, a los que se podrían sumar entre uno y dos más salidos de Huelva, Córdoba o Granada, porque la formación nacida en Cádiz bajo la tutela de Kichi y Teresa Rodríguez y su conocido anticapitalismo no logra nada ni en Jaén ni en Almería. Todo hace indicar que sobrepasará a su compañero de orilla Por Andalucía, liderada por un Antonio Maíllo que aparentemente no logra darle el impulso esperado tras la aglomeración de formaciones y más en un momento de manifiesta fragilidad en el voto de izquierdas.

Otra de las dudas de la jornada es si Vox mantendrá los parlamentarios que tiene en la actualidad o hasta qué punto crecerá. Los tracking diarios que se realizan estos días señalan que la formación de Santiago Abascal se maneja en una horquilla de crecimiento de en torno a dos o tres parlamentarios con respecto a los 14 que ahora tiene y los disputa al PP, lo cual refleja un escenario en el que si entre Adelante y Vox pueden crecer entre 5 y 7 parlamentarios y Por Andalucía va a mantener los que tiene, que son cinco, ¿quién los pierde?

Está claro que el primero que puede perder es el PSOE, que se puede encaminar este domingo hacia la jornada electoral más aciaga de su historia andaluza. La mayoría de las personas que forman equipo con María Jesús Montero firmarían hoy conseguir los 30 parlamentarios que logró Juan Espadas en 2022, lo cual denota que sus datos internos la sitúan por debajo. Algunos días ha estado en 28-29, pero lo más reciente la sitúa en 27 –hay quien teme hasta el 26-, datos todos ellos que reflejan el estado crítico en el que se encuentra un PSOE que no ha brillado en los debates, no ha estado especialmente activo en la campaña y se lo ha jugado todo en su defensa de lo público y, sobre todo, en la sanidad, con una candidata que no conecta especialmente bien y que además no canta.

Pero el PP también puede perder parlamentarios, aun logrando los mismos votos que hace cuatro años e idéntico porcentaje porque la irrupción de Adelante en seis provincias desestabiliza aquellos restos que se llevó el PP en todos sitios y elevó su cuenta a los 58 actuales. El PP bien puede conseguir los 55-56 que le hagan respirar de manera absoluta, pero también se puede quedar en 53-54 porque los restos se los lleve otro en provincias que en este sentido son claves como Jaén, Huelva, Córdoba y Cádiz, se pierdan votos en otras formaciones que crecen y porque siempre no sale cara.

La gran incógnita de la noche, por tanto, es si Juanma Moreno logrará por segunda vez consecutiva alcanzar la mayoría absoluta. De quedarse a una brazada, pese a la magnitud del resultado, quedará una sensación de profundo pesar porque tocará entenderse con Vox y éstos no lo van a poner fácil y, es más, a Moreno Bonilla le afea su nítida imagen el apretón de manos con Abascal. No parece, por otra parte, previsible que Por Andalucía o Adelante le dieran el voto para evitar la entrada de Vox por cuanto electoralmente para estas formaciones sería el suicidio y menos en el caso de Adelante con su consabido anticapitalismo y las diferencias notables entre Teresa Rodríguez y Juanma Moreno. El PP necesita la mayoría, la tiene cerca, la puede conseguir, también se puede ahogar justo en la orilla. Y Vox le está esperando flotador en mano.

Todo está medido, pero siempre hay una parte que se escapa, está en la sombra, es difícil de controlar. La misma participación puede cambiar ese pequeño margen donde anida la diferencia, este domingo 17 es un día limpio en el calendario, los rocieros perfilan sus caminos pero no han salido, no es una jornada de playa hasta el atardecer y Andalucía entera disfruta de una primavera de tiempo amable. Ideal para salir a tomar algo y, de paso, votar.

Está demostrado que en las campañas actuales movilizan mejor las emociones que las propuestas, también el voto por castigo. No dividimos entre electores enfadados, por el trabajo, la economía, la sanidad, la educación, la inmigración, las guerras o lo que sea, los ideológicamente comprometidos por una sigla o por un sentir, sea izquierda, derecha o algún localismo, y los emocionados por un candidato empático capaz de seducir. Juanma Moreno, en esa lucha por alcanzar lo que le resta hacia la mayoría, lanzó esta semana un videoclip en un claro guiño hacia el mercado electoral joven poniéndole pasión y ritmo a su compromiso y amor por Andalucía. A algunos ha entusiasmado, a todos ha llegado, a otros les ha parecido una soberana frivolidad. Lo malo de la idea es que todos ahora se nos pongan a cantar.

Lo triste es que acaba la campaña y de lo que menos se ha hablado es de propuestas reales y posibles de llevar a cabo para hacer de esta Andalucía nuestra la tierra prometida en la que sin duda se puede convertir, con ocho provincias que son ocho soles, un litoral de casi mil kilómetros, un clima luminoso que es la envidia de Europa y una densidad de población por encima de 27 países de la talla de Suiza, Austria, Noruega, Irlanda, Croacia, Chipre… Una tierra absolutamente impresionante.