Al César…

Germán Beardo. | VIVA
Y él junto a su equipo de confianza ha estado al pie del cañón y metido en el barro, nunca mejor dicho. Ha dado la cara, ha pisado la calle y ha ido solucionando problemas conforme iban surgiendo.

Quienes me conocéis sabéis que nuestro alcalde, Germán Beardo, no es santo de mi devoción. No es algo nuevo ni voy a cambiar de parecer. Esa actitud, a veces chulesca y prepotente, no es la que yo exigiría a un alcalde que representa a toda una ciudad. A ello se suma —y doy fe de ello— la utilización partidista y, en ocasiones, excesiva de la maquinaria publicitaria que pagamos entre todos los portuenses con nuestros impuestos. Una maquinaria que, demasiadas veces, parece más pensada para el lucimiento personal que para la información objetiva. Pero todo eso sería harina de otro costal.

Dicho esto, sería injusto no reconocer la gestión realizada en estos días tan duros que hemos atravesado a causa de las borrascas. Una gestión eficaz, visible y constante, en la que el Ayuntamiento ha estado presente cuando más falta hacía. Del mismo modo, fue acertada y necesaria la decisión de poner un autobús a disposición de los portuenses que quedaron atrapados en Madrid tras el accidente de tren de Adamuz, demostrando sensibilidad y capacidad de respuesta ante una situación inesperada.

Si otras veces lo he criticado con dureza, esta vez saco la bandera blanca. La semana que hemos vivido en El Puerto no ha sido fácil, quizás de las más complicadas de los últimos años. Y él junto a su equipo de confianza ha estado al pie del cañón y metido en el barro, nunca mejor dicho. Ha dado la cara, ha pisado la calle y ha ido solucionando problemas conforme iban surgiendo, sin esconderse ni mirar hacia otro lado. ¿Que era su labor y su obligación como alcalde? Sin duda. Pero no todos lo habrían hecho del mismo modo, y conviene decirlo cuando se hace bien. Gracias, alcalde.

¿Que tal vez ha sobrado algo de propaganda? Puede ser. Sin embargo, los portuenses hemos estado informados en todo momento y seguros. En esta ocasión, El Puerto ha tenido un alcalde a la altura de las circunstancias.

Mucho ánimo a todos esos vecinos de El Poblado de Doña Blanca. Les quedan días duros y todos debemos estar echando una mano en lo que haga falta.