Según el cristal con el que se mire
Artículo de opinión de Juan Manuel García de Quirós, de El Puerto.
Soy de los que disfrutan estando informados de lo que sucede en el mundo. Me gusta contrastar las noticias y no me cierro a escuchar esta o aquella emisora de radio, tal o cual canal de televisión o cualquier diario que conserve un mínimo de seriedad. Solo hago una excepción: La Sexta. Mi salud está por encima de arriesgarla soportando a ciertos personajillos que se pasean por esa cadena.
A lo que iba. Una mañana cualquiera, de camino a Cádiz por trabajo, puse la COPE, la emisora que más escucho. Allí estaba Carlos Herrera, defendiendo a capa y espada al juez Peinado, como si le fuera la vida en ello. A la vuelta pensé: voy a poner la SER, a ver qué cuentan. Y encontré lo contrario: un ataque frontal al juez por querer imputar a la esposa del presidente del Gobierno, al que retratan con todos los calificativos posibles menos amables. Si extrapolamos la situación a lo local, en El Puerto pasa lo mismo. Lo que para un diario convierte la ciudad en una copia de las Tres Mil Viviendas de Sevilla o del Vacíe de Madrid, para el periódico más afín al ayuntamiento es poco menos que jauja.
Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que la prensa, en su pluralidad, buscaba la verdad por encima de todo.
Y lo que diga un concejal de “su” bando se convierte en palabra sagrada, mientras que, para la prensa contraria, vale menos que la escritura de una choza.
Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que la prensa, en su pluralidad, buscaba la verdad por encima de todo. Cuando lo importante era sacar a la luz los hechos, aunque incomodaran. Hoy eso parece un recuerdo demasiado lejano. Ahora lo que manda es el color político de quien paga los “honorarios”, y con eso basta para silenciar, exagerar o maquillar según convenga.
No pretendo defender a unos ni a otros. Pero cuánta falta nos haría una prensa libre, sin ataduras, en la que lo único importante fuese contar la verdad. Ni medias verdades, ni falsos equilibrios, ni mentiras piadosas. Porque una prensa que engaña no informa: manipula. Y una sociedad manipulada jamás será verdaderamente libre.