Los incomprendidos
Artículo de opinión de Juan Manuel García de Quirós, de El Puerto.
Lo que estamos viviendo los autónomos en este país ya no tiene nombre. Es una auténtica vergüenza. Nos están asfixiando poco a poco, con la soga cada vez más apretada y el desprecio como única respuesta. Nos han dejado tirados, olvidados, marginados por completo.
Y mientras tanto, este Gobierno sigue a lo suyo, con el beneplácito de sus socios de SUMAR, que más bien deberían llamarse RESTAR, porque no hacen otra cosa que restar futuro, ilusión y esperanza a quienes levantamos el país cada mañana.
Porque lo más doloroso no es pagar, lo que duele es ver en qué se malgasta lo que tanto cuesta ganar.
Estamos solos. Abandonados. Cada día cuesta más sobrevivir, más mantener abierta la persiana, más creer que esto tiene arreglo.
Los días 20 de enero, abril, julio y octubre se han convertido en auténticos calvarios. Buscar el dinero para pagar lo que nos exige este Gobierno es una odisea: rebuscamos debajo de las piedras, quitamos de aquí y de allá, estiramos lo que no da más de sí… y todo para que ese esfuerzo acabe en “paguitas”, en despilfarros, en caprichos políticos y en fiestas pagadas con el sudor de los que trabajamos de verdad.
Porque lo más doloroso no es pagar, lo que duele es ver en qué se malgasta lo que tanto cuesta ganar.
El día que los autónomos nos cansemos de callar y decidamos plantarnos, puede arder Troya. Y no hablo de grandes empresarios, hablo de los de siempre: los pequeños autónomos, los que luchamos con uñas y dientes para sacar adelante nuestros negocios, los que tenemos a unos pocos trabajadores que son casi familia.
Esto ya no se puede aguantar más. La situación es insostenible. Y el día que estas pequeñas empresas tengamos que bajar la persiana, será demasiado tarde, porque sin nosotros no habrá economía que levantar ni país que sostener.