28 Años Después: El Templo de los Huesos (2026)
Aún no ha pasado un año desde el estreno de 28 Años Después (2025), la genial película de zombis dirigida por Danny Boyle y escrita por Alex Garland, cuando ya hemos podido disfrutar de su continuación directa, 28 Años Después: El Templo de los Huesos (2026). Tras el surrealista epílogo que cerraba la primera parte vaticinábamos que podíamos esperar cualquier cosa de las dos siguientes películas y, efectivamente, la segunda parte de este tríptico llamado a revolucionar el género zombi es tan rocambolesca y seductora como su predecesora.
Dirigida por Nia DaCosta, responsable de convertir Candyman (2021) en una sugerente “recuela”, y escrita también por Alex Garland, El Templo de los Huesos arranca su narración prácticamente donde finalizaba la entrega anterior, con el joven Spike (Alfie Williams) uniéndose al enigmático grupo capitaneado por Sir Lord Jimmy Cristal (Jack O’Connell), un auténtico perturbado que, tras haberlo perdido todo siendo un niño, se ha aferrado a la fe satánica para dar sentido al apocalipsis zombi. En la primera secuencia de su película, Nia DaCosta establece bastante alto el nivel de violencia que alcanzará esta trama, que además solo conseguirá ir en aumento, y demuestra que, a pesar de no tener el genio hiperactivo de Danny Boyle, posee talento para dotar de personalidad la puesta en escena y la atmósfera de su película sin perder la esencia de la anterior, sacando a relucir los puntos fuertes del excelente guion de Garland.
Por otro lado, utilizando un montaje en paralelo, asistiremos al día a día del doctor Ian Kelson (Ralph Fiennes), que ha establecido una relación con uno de los infectados Alpha al que ha bautizado como Sansón (Chi Lewis-Parry). La película prescindirá del punto de vista de Spike para sostener el foco del relato, y cederá protagonismo a estos dos personajes, Jimmy y Kelson, para profundizar en su manera de afrontar el mundo que les ha quedado y expandir así las temáticas que vertebran una historia de infectados que aspira a marcar un antes y un después en el género.
Al igual que en 28 Años Después, Garland vuelve a romper el relato en dos para establecer un contraste interesantísimo, esta vez entre fanatismo religioso y razonamiento científico, ampliando el acercamiento antropológico que ya presentaba en la primera parte, y utilizando la metáfora del zombi para intentar indagar en cómo las sociedades responden ante el desmoronamiento de las certezas, esta vez ahondando en el anhelo humano que aviva la búsqueda de respuestas. Esta antítesis alcanza un punto álgido en la manera en que ambos personajes, Jimmy y Kelson, muestran piedad al prójimo en un mundo marcado por el horror, el primero a través de la violencia y el segundo a través de la empatía.
Para reflexionar sobre el estado actual del mundo, que parece acercarse lenta pero inexorablemente hacia un colofón de incertidumbre, y la necesidad de afrontar lo que esté por venir con la estoica voluntad de aferrarse a la belleza que perdure. Todo sea por preservarla.
Acérquense al cine a disfrutar de una película de zombis que sabe alejarse de los tropos actualmente desgastados del género, y déjense llevar por la energía de ese temazo de Iron Maiden que es “The Number Of The Beast” en las espectaculares salas de los cines Artesiete Bahía Platinum.