El Drama (Kristoffer Borgli, 2026)
¿Qué es lo peor que has hecho nunca?, ¿cuántas personas lo saben?, ¿se lo confesarías al amor de tu vida?, ¿lo harías una semana antes de vuestra boda? Kristoffer Borgli parte de estas preguntas para establecer la trama de su nueva película, El Drama, una sátira negra que juega a dinamitar la comedia romántica desde un finísimo cinismo y que plantea, en sí misma, más preguntas para el espectador, todas igual de incómodas: ¿Qué control tenemos sobre lo que piensan los demás?, ¿qué parte de nuestra identidad es real y qué parte relato?, ¿qué pasa cuando la imagen que proyectamos hacia fuera se resquebraja y dejamos que los demás hurguen dentro?
Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson) van a casarse dentro de una semana. Todo parece idílico, pero también impostado y superficial. Ocupando ese peculiar espacio de contrastes, El Drama se presenta como una comedia romántica que cuestiona las dinámicas propias del género para, a través de un giro demoledor y brillante, subvertir cualquier expectativa. En ningún momento deja de ser una comedia, pero a medida que se desarrolla se va transformando en una especialmente incómoda para el espectador, al que situará ante un espejo para sacar a relucir las nefastas consecuencias de abandonarse al control amoral del algoritmo y sus ritmos.
Kristoffer Borgli ya demostró en su anterior trabajo, Dream Scenario, un manejo preciso y lúcido del surrealismo para desnudar las miserias de nuestro denigrado sistema social. Destaca especialmente la manera en que el director noruego aborda la narrativa de sus películas, cuyo montaje parece estar continuamente asaltado por los pensamientos intrusivos de sus protagonistas; así, a veces no vemos en pantalla lo que realmente está sucediendo, sino una versión distorsionada de la realidad, fruto de la neurosis en la que acaban cayendo sus personajes.
El Drama confirma a Borgli como un director a seguir; y no solo por su mordacidad crítica, sino también por su originalidad a la hora de sorprender al espectador, exponerlo y sacudirlo sin concesiones. Cabe destacar también su capacidad para dirigir actores: acaba sacando el máximo rendimiento a dos estrellas de la talla de Zendaya y Pattinson, ambos soberbios, pero también consigue que sus secundarios brillen, en especial el odioso personaje al que da vida Alana Haim.
El viaje emocional que plantea El Drama, plagado de afiladas curvas que nos harán cuestionar la precisión de nuestra brújula moral, es una de esas experiencias que ganan aún más en la gran pantalla. Yo la disfruté de lo lindo en las espectaculares salas de nuestros cines Artesiete Bahía Platinum.