Entrevista a José Manuel Frías: La experiencia que le llevó a creer en la vida después de la muerte

José Manuel Frías.
Así nació la pasión por el misterio de José Manuel Frías, el investigador que oyó lo imposible.

Hablar de José Manuel Frías es adentrarse en uno de los nombres más respetados del periodismo del misterio en Andalucía y en España. Con una trayectoria amplia dominando la investigación de campo y la divulgación, Frías ha dedicado su vida a investigar los límites de aquello que podemos y no podemos explicar. Desde sus primeras experiencias infantiles en una vieja cantera malagueña hasta sus reportajes más emblemáticos sobre lugares como el Cortijo Jurado o figuras como Fray Leopoldo de Alpandeire, su carrera ha estado marcada por la curiosidad y un profundo respeto hacia los testigos. En esta entrevista hablamos de esos momentos que definieron su pasión por los fenómenos paranormales, su evolución profesional, los retos éticos de su trabajo y su visión sobre el futuro del misterio en una sociedad cada vez más abierta a lo inexplicable.

¿Cuál fue el primer acontecimiento o experiencia que despertó tu interés por el misterio y los fenómenos paranormales?

Aunque como investigador apenas he vivido experiencias extrañas porque me he centrado en el ámbito periodístico, sí es cierto que de niño viví algunas situaciones curiosas relacionadas con fenómenos paranormales. Sucesos que han ocurrido siempre en el ámbito familiar, como una vieja cantera malagueña donde, junto a mis padres, pude percibir lo imposible en forma de visiones, sonidos y acontecimientos inexplicables.

¿Hubo alguna persona, obra o momento decisivo que te empujara a dedicarte profesionalmente a este campo?

Hubo un suceso que me marcó, y es cuando falleció mi abuelo (que previamente me había asegurado que me mandaría una señal desde el otro lado), y sentí justo a la hora de la muerte cómo alguien tocaba mi hombro de la misma manera en que él solía hacerlo. Aquello me reafirmó aún más en la creencia de una vida después del deceso.

José Manuel Frías en un momento de lectura.

¿Cómo ha evolucionado tu visión del misterio desde tus inicios hasta hoy?

Al principio me centraba más en los fenómenos paranormales y las casas encantadas, por ese deseo de saber más sobre lo que hay al otro lado de la muerte, pero con el paso del tiempo me he ido abriendo a materias como la ufología, o incluso los milagros religiosos, que es un asunto que me atrae muchísimo.

¿Qué ha sido lo más difícil de abrirse camino en un ámbito tan controvertido?

El rechazo de la gente, sobre todo al principio. El esa época todavía era un tema tabú, y te señalaban como si estuvieras loco. La gente se cerraba a contarte sus casos por miedo al ridículo, y cualquier institución te daba con la puerta en las narices. Ahora todo ha cambiado. El misterio se ha globalizado, y la gente sabe que esto ocurre en cada rincón del planeta.

¿Qué papel ha jugado tu entorno familiar o personal en tu carrera dentro del misterio?

Bueno, precisamente mi abuelo, aunque no creía especialmente en estos temas, me apoyó mucho cuando yo era un niño. Me compraba libros, revistas, me llevaba a lugares vinculado con estos temas, y eso fue una ayuda muy grande.

¿Cuál ha sido el caso más significativo o determinante de tu carrera?

Por tema de “marketing”, Cortijo Jurado, en Málaga, porque se convirtió en un caso muy mediático que me hizo llegar a mucha gente, a muchas personas que a partir de ahí siguieron mi trabajo. Pero no es ni de lejos la mejor de las historias que he investigado.

¿Qué metodología sueles utilizar para investigar un fenómeno y separar datos de interpretaciones?

Entrevisto a los testigos y busco datos e información de archivo. Intento llegar lo más lejos posible, pero no siempre se puede saber si un fenómeno es una mala interpretación o es real, pero intento acercarme lo más posible a lo que pasó o, en todo caso, contar lo que el testigo cuenta, para que el amante del misterio lo valore. No siempre hay que dar la comida masticada.

¿Has cambiado de opinión sobre algún caso importante después de investigarlo a fondo?

En algún que otro caso, al investigar, puedes darte cuenta, intuir, que la persona, el testigo, estaba condicionado por algún suceso personal, como por ejemplo la muerte de un ser querido, y eso ha podido llevarlo a una interpretación errónea. Pero repito que no siempre es fácil dilucidarlo. A la vez, es una interpretación mía.

José Manuel Frías explorando lugares encantados.

¿Qué evidencias, si las hubiera, te han resultado más difíciles de explicar?

Todo es difícil de explicar si lo contemplamos con ojos puramente materialistas. Tanto los fenómenos extraños, como la ufología, la vida después de la muerte, los milagros. Nada tiene explicación si no nos abrimos a entender, como ahora empieza a marcar la ciencia, que hay otras realidades, otras energías aún no catalogadas, y otras dimensiones.

¿Cuáles son los límites éticos que te impones antes de iniciar una investigación?

Contar siempre las historias con honestidad. Luego serán ciertas o no, pero al menos cuento lo que me han contado. Y a la hora de investigar, respetar profundamente al testigo, que es de lo que me nutro. Jamás mentir ni manipular a un testigo por conseguir una historia o una exclusiva. Eso lo dejo para la prensa rosa.

¿Qué tipo de testimonios o fuentes consideras más fiables?

Todo parte de los testimonios de la gente. Incluso cuando hablamos de historias escritas, de libros, de viejos legajos, al final son los testimonios de la gente puestos por escrito. Por eso siempre rompo una lanza a favor del testigo. Si un testigo, en un juicio, puede provocar que una persona vaya a la cárcel, ¿por qué debemos desdeñar un testimonio sobre un asunto vinculado con el misterio?

¿Qué fenómeno es, a día de hoy, el más difícil de explicar con las herramientas actuales?

No creo que haya uno en particular. Todos son difíciles de explicar si mantienes una mente cerrada. Pero son muchos los científicos que, en base a la lógica y a las evidencias, apoyan la realidad de la vida después de la muerte o de la vida inteligente fuera de nuestro planeta. El problema son nuestras herramientas, que aún no son muy avanzadas.

¿Cuál crees que es el error más común al interpretar señales o sucesos aparentemente inexplicables?

No sabría decirte. Sí creo que hay que intentar llegar lo más profundamente posible. Hay investigadores jóvenes que se quedan en la superficie, y eso puede hacer que se confundan y confundan a los demás. Hay que visitar muchos lugares, muchos archivos y hacer muchas entrevistas. No quedarse solo en lo tétrico de un lugar y en el susurro que hay salido en una grabación.

¿Qué caso clásico del misterio sigue sin convencerte o crees que está mal interpretado?

Ninguno en particular. También es cierto que no suelo estar muy al día, tengo que reconocerlo, de los casos que investigan otros compañeros, porque suelo centrarme mucho en los casos que investigo. Me encanta estar constantemente en la calle, indagando. ¿Eso me hace ser muy localista? Puede, pero no me molesta admitirlo.

¿Hay algún fenómeno que te produzca más respeto o incomodidad investigar?

En principio no, aunque reconozco que siento miedo ante determinadas situaciones, y estar completamente solo en lugares encantados es algo a lo que no termino de acostumbrarme.

¿Cuál considera tu investigación o caso más emblemático?

Hay muchos que me gustan especialmente. Pero me apasiona tanto el misticismo, que estoy muy orgulloso de investigaciones tan profundas como la que realicé sobre mi paisano Fray Leopoldo de Alpandeire. Incluso escribí una biografía muy personal sobre su vida.

¿Alguna vez has guardado un caso en el cajón porque de sacarlo has pensado que nadie te creería?

No, creo que el que no quiere creer, porque tiene una mente cerrada, no se va a creer nada de lo que escribo ni de lo que escriben otros. No me he guardado nada, salvo algunos casos personales de mi infancia, que por pudor tenía un tanto escondidos, y que ahora es cuando estoy empezando a divulgarlos.

¿Qué responsabilidad crees que tiene un divulgador del misterio para evitar la desinformación?

Tiene mucha, en el sentido de que, para luchar contra la desinformación, sólo existe el antídoto de la información. Tenemos que ofrecer la información más profunda y más veraz.

¿Cómo se puede mantener el equilibrio entre rigor y entretenimiento en los medios?

No hace falta gran cosa. Contando los misterios con rigor, generamos interés y entretenimiento a los amantes del misterio. No hace falta adornos.

José Manuel Frías y su otra pasión: la radio.

¿Ha cambiado la forma de divulgar el misterio con el auge de las redes sociales?

Es lo mismo, pero con mas expansión y más inmediatez, pero para lo bueno y para lo malo. Las buenas investigaciones llegan a más gente y más rápido. Pero también las malas. Y los bulos. Todo tiene su lado bueno y su lado malo.

¿Cómo gestionas la crítica o el escepticismo extremo hacia tu trabajo?

Me importa un carajo, sinceramente. Hago mi trabajo, que es investigar y divulgar, y no me fijo en los comentarios de desaprensivos cuya labor es la de atacar sin saber ni de lo que están hablando No te puedes guiar por eso, o estás perdido.

¿Qué diferencia al buen divulgador del que solo busca impacto o sensacionalismo?

Todos los investigadores que he conocido que buscaban el “pelotazo”, han quedado en nada. Los que siguen ahí con el paso de los años y de las décadas, son los que buscan divulgar con seriedad. Los otros son como pequeñas nubes que desaparecen rápido.

¿Crees que algún día se logrará explicar la mayoría de fenómenos considerados paranormales?

Seguro, pero en el sentido de que la ciencia, con mejores herramientas, y ya está pasando a pequeño nivel, demostrará y explicará, por ejemplo, la vida después de la muerte y la existencia de otras dimensiones. Aunque ya no sé si podremos seguir llamando misterio al misterio.

¿Cuál es para ti el más complejo de explicar: los Ovnis o el de las casas encantadas?

Quizás las casas encantadas, pero los dos son misterios que están a la par, y para el que la ciencia no tiene aún todas las herramientas, aunque se empieza a intuir como una realidad.

¿Qué importancia tiene mantener una mente abierta sin caer en la credulidad?

Igual que es importante no cerrarse a nada, porque en eso consiste la ciencia, tampoco podemos creer cualquier cosa. Siempre digo que el estado más natural del ser humano es el del escepticismo, que es no creer en cualquier cosa, pero no estar cerrado a nada.

¿Qué te motiva a seguir investigando después de tantos años?

La curiosidad, que la tengo tan intacta como cuando era un niño. Divulgar viene después, y aunque no divulgara, seguiría investigando igual. Para mí es una necesidad, la de aprender, evolucionar, e intentar dar respuesta a tantos interrogantes.

¿Qué le dirías a alguien que quiere iniciarse en este mundo pero no sabe por dónde empezar?

Que salga a la calle a investigar. Que se lance a la deriva a preguntar a la gente. Es la única manera de empezar. No basta con leer libros o ver documentales. Investigar es una labor de campo. Y nada mejor que la calle para eso.

¿Qué papel crees que juega el misterio en la cultura y la sociedad actuales?

Actualmente, mucho. Las mentalidades se han abierto gracias a tantos programas existentes sobre la materia en radio y televisión. La sociedad está más cerca que nunca de estos temas.

Si pudieras resolver solo un enigma en toda tu vida, ¿cuál elegirías y por qué?

Vuelvo a mis orígenes. Saber con certeza si hay vida después de la muerte, y cómo se vive al otro lado. Y lo elijo porque algún día voy a morir, y van a morir mis seres queridos. Está claro el por qué del interés.

¿Qué te gustaría que quedara como herencia de tu trabajo?

Mis libros y mis reportajes. Es lo importante. Mi persona es lo de menos. Pero si dentro de años o décadas o siglos, mis escritos sirven para que otras personas aprendan algo, con eso me doy por satisfecho.

¿Qué pregunta nunca te han hecho y te gustaría responder?

“Siendo tan tímido, tan introvertido y tan poco sociable, ¿te gustaría dedicarte a investigar y divulgar sin que nadie supiera de ti, y sin necesidad de dar conferencias o presentaciones de libros y demás, siendo totalmente anónimo?”

Sin duda.

Tras escuchar a José Manuel Frías, resulta evidente que su relación con el misterio va más allá del puro y simple interés profesional: es una forma de entender la realidad y de buscar respuestas donde otros prefieren no mirar. Su mirada serena, alejada del sensacionalismo, reivindica la importancia del rigor, la humildad y la empatía hacia quienes viven experiencias fuera de lo común. Más que resolver enigmas, Frías invita a mantener viva la curiosidad y el pensamiento curioso, recordándonos que el verdadero misterio no siempre está en los fenómenos que observamos, sino en la manera en que elegimos interpretarlos.