El estremecedor relato de una mujer que asegura haber tenido contacto con seres extraterrestres en 1975
Hoy les quiero hablar de una experiencia, del testimonio de Maica, que reúne varios de los grandes ejes que, desde hace décadas, atraviesan el universo de lo inexplicable en España como son las experiencias de contacto con presuntos seres no humanos, referencias a programas de radio y televisión especializados en misterio, encuentros organizados en enclaves simbólicos como Montserrat y una biografía marcada por problemas de salud graves y episodios traumáticos.
Su relato, del que me hizo partícipe recientemente, mezcla una serie de recuerdos personales, convicciones espirituales y una historia de vida atravesada por el dolor físico. Lo que cuenta es representativo de una generación que vivió el auge de la ufología en los años setenta y ochenta, cuando los medios tradicionales ofrecían un espacio real y constante a este tipo de testimonios.
Maica sitúa el origen de su experiencia el día 23 de septiembre de 1975. Según explica, aquel día tuvo un encuentro directo con lo que describe como “personas” procedentes de otro lugar, de "otro mundo", vestidas con un mono plateado y una especia de casco. No los percibió como seres hostiles. Al contrario, afirma que le ofrecieron ayuda y que incluso la invitaron a subir a una nave.
Rechazó hacerlo. Tenía entonces una hija de apenas nueve meses.
Ese detalle es central para comprender su posición que no es más que la del miedo a desaparecer, a no volver, a dejar atrás a su familia. En su relato no hay fascinación tecnológica ni épica espacial. Hay una preocupación profundamente humana como es el de la maternidad y la responsabilidad.
Desde ese primer supuesto contacto, Maica asegura que ha vivido otros episodios similares, aunque no siempre visuales. Habla de presencias, de voces, de la capacidad de comunicarse mentalmente con esos seres y de una percepción especial que, según ella, la acompaña desde antes de nacer. Lo define como un “don” que, en ocasiones, también ha sido una carga.
Conexión con la historia reciente de la ufología en España
El relato de Maica encaja con un patrón muy reconocible dentro de la historia del fenómeno ovni en nuestro país. Durante la década de los setenta, España vivió una auténtica eclosión de interés social por este tipo de experiencias. Fue la época en la que comenzaron a proliferar grupos de observación, reuniones nocturnas y expediciones a lugares considerados de poder o “energéticos”.
Uno de esos puntos fue, y sigue siendo, la montaña de Montserrat, en Cataluña. Desde los años setenta, Montserrat ha sido escenario de encuentros organizados por aficionados al misterio, destacando Luis José Grifols (recientemente fallecido), contactados y curiosos que esperaban avistamientos o algún tipo de manifestación extraordinaria. Maica recuerda con claridad aquellas convocatorias impulsadas desde programas de radio locales, en las que se reunían decenas de personas con la esperanza de “ver algo”.
La propia protagonista participó en ese circuito de divulgación. Según explica, intervino en programas de Radio Tarragona y, posteriormente, fue invitada en varias ocasiones a Televisión Española a finales de los años ochenta. En concreto, sitúa su primera aparición televisiva en octubre del año 1989.
Aquel periodo coincide con una etapa de especial presencia del misterio en la parrilla de los medios públicos, cuando los testimonios sobre avistamientos, psicofonías o experiencias paranormales o inexplicables, al límite, eran tratados desde un enfoque divulgativo y, en muchos casos, con una gran audiencia.
Maica menciona además la influencia de autores muy conocidos del género. Entre ellos, aunque no logra recordar el nombre en el momento de su relato, se refiere claramente al escritor navarro J. J. Benítez, autor de la popular saga Caballo de Troya, publicada a partir del año 1984. Aquella colección de libros, presentada como una reconstrucción novelada de un supuesto viaje en el tiempo, marcó a toda una generación interesada en los enigmas históricos y en la posibilidad de otras realidades.
Una experiencia vital atravesada por la enfermedad y el accidente
Más allá del contenido extraordinario de su historia, el mensaje de Maica está profundamente atravesado por el sufrimiento físico. Relata un accidente grave, con fractura del brazo derecho, lesiones en costillas, esternón, coxis y rodillas, así como una herida facial importante tras perder el conocimiento y golpearse contra un mueble de madera.
A ello se suma, según explica, una mala praxis médica que habría empeorado su situación posterior, con dificultades respiratorias, dolores generalizados y una movilidad reducida que condiciona su día a día.
Numerosos estudios en el ámbito de la psicología clínica y de la salud han señalado que los procesos de enfermedad crónica, el dolor persistente y las experiencias traumáticas pueden influir en la forma en que las personas elaboran sus vivencias y construyen su relato biográfico. No implica, en sí mismo, desmentir un testimonio, pero sí ayuda a comprender el peso emocional que sostiene su discurso.
Desde el punto de vista científico, no existe a día de hoy ninguna evidencia verificable que confirme visitas de origen extraterrestre ni contactos directos con seres no humanos. Organismos como la Agencia Espacial Europea o la NASA mantienen programas de búsqueda de vida fuera de la Tierra, centrados en el análisis de exoplanetas y en la exploración del sistema solar, pero siempre desde parámetros estrictamente físicos y biológicos.
El propio debate sobre la vida extraterrestre se sitúa en un terreno muy distinto al de los relatos de contacto. La astrobiología investiga si podrían existir formas de vida microbiana en entornos extremos, como Marte o las lunas heladas de Júpiter y Saturno, pero no contempla, en el estado actual del conocimiento, visitas organizadas a la Tierra.
No obstante los testimonios de contacto han sido objeto de análisis desde disciplinas como la sociología, la antropología o la psicología social. Investigadores de estos campos coinciden en que las experiencias extraordinarias suelen articularse dentro de marcos culturales muy concretos. En los años setenta, por ejemplo, la iconografía del “astronauta o extraterrestre plateado”, las naves luminosas y la comunicación telepática estaba profundamente influida por el cine, la literatura de ciencia ficción y el contexto de la carrera espacial.
El relato de Maica reproduce con notable precisión ese contexto de aquella época.
Salvación y catástrofe
Uno de los aspectos más llamativos de su testimonio es el mensaje que, según ella, recibió de esos supuestos visitantes: la advertencia de una futura catástrofe global. Afirma que la Tierra “se dará la vuelta”, que el mar engullirá la tierra firme y que determinadas personas serán avisadas con antelación para reunirse en un lugar concreto y ser ayudadas.
Este tipo de narrativas apocalípticas son recurrentes en la historia de los movimientos de contacto y de las creencias ufológicas. Desde los años cincuenta en Estados Unidos hasta los grupos europeos de los setenta y ochenta, el mensaje de salvación selectiva ante un colapso planetario ha sido una constante.
En el caso de Maica, ese discurso se matiza con una condición muy personal puesto que ella solo aceptaría ser ayudada si pudiera hacerlo junto a sus seres queridos. De nuevo, la familia aparece como el ancla clara que la mantiene vinculada a la vida cotidiana frente a una experiencia que, de ser real, implicaría una ruptura total con su entorno.
La propia protagonista reconoce que su historia ha circulado en medios de comunicación. La radio local y la televisión pública sirvieron durante años como plataformas para compartir este tipo de relatos. Aquella visibilidad contribuyó, sin duda, a legitimar socialmente experiencias que hoy suelen quedar relegadas a canales digitales, redes sociales o foros especializados.
Programas de gran audiencia dedicados al misterio, forman parte de ese mismo ecosistema mediático en el que Maica intentó, sin éxito, volver a contar su historia.
Entre la fe personal y el recuerdo de una época
Más de cuarenta años después de aquel 23 de septiembre de 1975, Maica sigue convencida de que lo que vivió fue real. No habla desde la nostalgia ni desde la búsqueda de notoriedad. Habla desde una experiencia muy íntima que la ha marcado.
Su relato, con todas sus contradicciones, silencios y repeticiones, es también una referencia social. Refleja una etapa concreta de la cultura popular española, en la que el misterio ocupaba un lugar central en la conversación pública y en la que muchas personas encontraron, en este tipo de creencias, una forma de dar sentido a lo que no podían explicar.
Hoy, el fenómeno ovni se ha transformado. Se habla de objetos aéreos no identificados, de informes desclasificados y de tecnología militar. Pero, en el fondo, persiste la misma pregunta que atraviesa el testimonio de Maica, que es: ¿Qué hacemos, como sociedad, con aquellas experiencias que no encajan en los marcos habituales de la razón, y cómo acompañamos a quienes las viven sin convertirlas, ni en espectáculo, ni en estigmatización?
*Si ha tenido alguna experiencia paranormal, de cualquier tipo, no dude en comunicarse conmigo. Investigaré gratis su caso (como siempre lo hago) y trataré de ofrecerle respuestas: contacto@josemanuelgarciabautista.net