José Manuel Nuño, el investigador que desafía la lógica: “El misterio no da miedo, enseña a mirar más allá”

José Manuel Nuño en las conferencias de Sanlúcar de Barrameda.
“He convivido con lo imposible”, así se forja un buscador de lo paranormal.

Desde los primeros relatos que escuchó en su infancia hasta las noches de investigación en lugares cargados de Historia y misterio, su vida ha estado inevitablemente unida a lo extraño. Creció entre experiencias familiares que desafiaban la lógica, con una madre marcada por sucesos inexplicables y un hogar donde lo paranormal formaba parte de la cotidianidad. Con el tiempo, el influjo de figuras de la radio o televisión del misterio que no solo alimentaron su curiosidad, sino que forjaron una vocación. Lo que empezó como una fascinación por los fenómenos sobrenaturales se transformó en una trayectoria de investigación rigurosa. Hoy, su visión del misterio va más allá del miedo, lo contempla como un campo de conocimiento donde Ciencia, Conciencia y energía se dan la mano para revelar lo invisible. Entrevistamos a José Manuel Nuño, en Sanlúcar de Barrameda.

¿Cuál fue el primer acontecimiento o experiencia que despertó tu interés por el misterio y los fenómenos paranormales?

Mi interés por el misterio lo he mamado desde muy pequeño. Mi madre, que siempre ha sido una apasionada del misterio, vivió varios sucesos paranormales en la casa de playa donde creció, y la dejó marcada de por vida, lo cuál hizo que se interesara en descubrir la verdad detrás de todos esos fenómenos. Por lo tanto me he criado con el misterio, ha sido parte de mi vida y siempre lo será. Pero si tuviera que señalar otro causante principal de mi amor por este mundo, sería Iker Jiménez y su programa Milenio 3, que para mí fue una auténtica puerta al misterio. Posteriormente también Cuarto Milenio reforzó esa pasión, enseñándome a ver que el misterio no solo está en las historias de terror, sino también en lo desconocido, en los enigmas históricos y en los fenómenos que no se pueden explicar de manera racional. Desde muy pequeño me fascinaba todo esto: programas, documentales, charlas en casa… y creo que esa combinación de influencia familiar y mediática fue la chispa que me hizo enamorarme del misterio.

¿Hubo alguna persona, obra o momento decisivo que te empujara a dedicarte profesionalmente a este campo?

 No hubo un momento decisivo ni una persona concreta que me empujara a dedicarme profesionalmente. Todo surgió de manera natural. Hace muchos años abrí un canal de YouTube llamado Granja Warren, con la intención de contar historias de terror de distintos lugares del mundo, y poco a poco me fui centrando más en el misterio local, en casos cercanos a mi entorno. Fue un proceso orgánico: empecé a investigar, a hablar con testigos, a documentar sucesos… y con el tiempo comprendí que esto era mucho más que un hobby, era una pasión que podía transformar en un proyecto serio. No fue un golpe de inspiración ni un “ahora lo voy a hacer”, sino la consecuencia de años de curiosidad y de seguir mi intuición y mis intereses.

¿Cómo ha evolucionado tu visión del misterio desde tus inicios hasta hoy?

Mi visión del misterio ha cambiado muchísimo. Antes lo veía con más miedo, como algo desconocido y aterrador, y me centraba más en los sustos o en los fenómenos que producían escalofríos. Hace casi cuatro años tuve un despertar espiritual que transformó totalmente mi forma de entender todo esto. Hoy en día veo los fenómenos paranormales desde un prisma más amplio: entiendo cómo funcionan las energías, cómo se relacionan con las personas y con los lugares, y percibo el misterio como algo cercano y, en cierto modo, familiar. No significa que ya no me sorprenda ni que no sienta escalofríos, pero ahora los veo con respeto y comprensión, con una perspectiva más madura y espiritual que me permite acercarme a los casos de manera más profunda y consciente.

¿Qué ha sido lo más difícil de abrirse camino en un ámbito tan controvertido?

 La verdad es que abrirse camino en el mundo del misterio no ha sido extremadamente difícil, sobre todo porque he trabajado con pasión y con honestidad. Lo que sí me ha sorprendido y me ha costado aceptar al principio es darme cuenta de que hay personas que intentan aprovecharse del trabajo de los demás, lucrarse con investigaciones que tú haces de manera altruista o incluso robar casos para obtener visitas y reconocimiento sin dar crédito. Ese tipo de actitudes, cuando recién empezaba, me chocaron mucho, porque uno entra en este mundo con ganas de aprender y de aportar, y encontrarse con este tipo de comportamientos es algo que hace que tengas que ser más cuidadoso y proteger tu trabajo. Aun así, con esfuerzo, constancia y respeto hacia lo que hago, he podido abrirme camino y ganarme un lugar en este ámbito.

¿Qué papel ha jugado tu entorno familiar o personal en tu carrera dentro del misterio?

Mi familia ha sido fundamental en todo esto. Como comenté, mi madre fue la primera gran influencia: sus historias y experiencias paranormales me marcaron profundamente. Pero mi padre también ha tenido su papel; él siempre ha tenido cierta percepción y le han ocurrido cosas extrañas a lo largo de su vida, así que el misterio no ha sido algo ajeno en casa. Mi hermano también tiene un don y puede percibir ciertas energías, lo que me ha permitido ver que esto es algo que va más allá de un interés casual, que hay un componente de sensibilidad en nuestra familia. En general, aunque no todos sean creyentes, o algunos sean más católicos o escépticos, mi familia me ha dado siempre apoyo y ha compartido testimonios y experiencias que me han ayudado a entender y conectar mejor con el mundo paranormal.

¿Cuál ha sido el caso más significativo o determinante de tu carrera?

 El caso que más me ha marcado y al que le tengo un cariño especial es la casa de maternidad de Sanlúcar de Barrameda. Fue el primer caso en el que investigué a nivel local y entrevisté directamente a varios testigos. Sus testimonios me impactaron profundamente, porque lo que me contaban era realmente terrorífico y, al mismo tiempo, fascinante. Además, este caso me enseñó mucho sobre cómo trabajar con personas que han vivido fenómenos extraños y cómo documentar sus experiencias con respeto y rigor. Gracias a esta investigación pude consolidar mi metodología, comprender mejor la importancia de los testigos y reforzar mi pasión por el misterio local y verídico.

¿Qué metodología sueles utilizar para investigar un fenómeno y separar datos de interpretaciones?

Mi metodología combina herramientas técnicas con la percepción humana. Con mi grupo, la Asociación Huellas, solemos utilizar grabadoras, cámaras de vídeo, cámaras infrarrojas, sensores de movimiento, e incluso el tablero Ouija o péndulos, que nos permiten trabajar la parte psíquica y energética de los lugares. Pero además de los instrumentos, la parte más importante es la sensibilidad de cada miembro del equipo. Analizamos cada sonido, cada luz o cada fenómeno, contrastando con el testimonio de los testigos y descartando explicaciones lógicas antes de considerar algo paranormal. Por ejemplo, un golpe puede ser viento, una puerta que se cierra sola puede tener una explicación física; solo después de eliminar todas las posibilidades lógicas consideramos la opción paranormal. Es un proceso largo, paciente y minucioso, que requiere tanto rigor científico como intuición y respeto por lo que estamos investigando.

José Manuel Nuño en Zugarramurdi.

¿Has cambiado de opinión sobre algún caso importante después de investigarlo a fondo?

Sí, me ha ocurrido con algunos casos clásicos, como Vallecas y Enfield. Siempre los consideré top dentro de los fenómenos paranormales en España y Reino Unido, pero al profundizar y analizar los testimonios más recientes, me di cuenta de que hubo ciertos elementos que podrían haber sido manipulados o exagerados. Por ejemplo, en Vallecas, aunque inicialmente hubo sucesos extraños, la madre pudo haber buscado protagonismo, y algunas de las experiencias que se contaban posteriormente eran más un reflejo de su influencia que fenómenos paranormales genuinos. Algo similar ocurre con Enfield: al principio, sí había fenómenos extraños que incluso la policía documentó, pero después se nota cómo algunos comportamientos de las niñas fueron fomentados por la atención mediática y el protagonismo familiar. Esto no desmerece la existencia de fenómenos, pero sí me hizo matizar mi visión inicial.

¿Qué evidencias, si las hubiera, te han resultado más difíciles de explicar?

No he vivido personalmente experiencias extremadamente fuertes, pero sí hemos captado fenómenos en nuestras investigaciones que son muy difíciles de explicar. Por ejemplo, hemos escuchado golpes, puertas que se abren solas a horas intempestivas, sonidos en lugares donde no hay nadie más. Estos fenómenos nos hacen cuestionarnos qué es lo que realmente está ocurriendo, y a veces no encontramos ninguna explicación racional. Con la experiencia espiritual que he desarrollado en los últimos años, entiendo que muchas de estas manifestaciones tienen que ver con energías que no se perciben de forma tangible, y es justamente esa parte intangible lo que hace que sean tan difíciles de explicar con la lógica o la ciencia convencional.

¿Cuáles son los límites éticos que te impones antes de iniciar una investigación?

 Antes de empezar cualquier investigación, siempre me marco unos límites claros. Lo principal es no ir con ánimo de lucrarme ni de forzar los fenómenos. El objetivo siempre es observar y documentar, sin interferir, sin provocar ni manipular los eventos para obtener un resultado concreto. También es fundamental respetar los lugares: no entrar donde no se nos permita, cuidar de las energías que puedan estar presentes y actuar con respeto hacia las personas que han vivido los fenómenos. Además, considero importante no exponer a los testigos a situaciones que puedan ponerlos en riesgo emocional o psicológico. La ética, para mí, es un pilar fundamental en la investigación paranormal; sin ella, cualquier hallazgo pierde valor y credibilidad.

¿Qué tipo de testimonios o fuentes consideras más fiables?

 Para mí, lo más fiable siempre es hablar cara a cara con el testigo. Tener al testigo delante permite percibir su lenguaje corporal, su tono de voz, sus emociones y sus dudas, lo que facilita distinguir entre una experiencia genuina y una interpretación equivocada o una exageración. También ayuda a poder hacer preguntas complementarias y aclarar posibles incoherencias. Por supuesto, recibimos testimonios por correo, WhatsApp o teléfono, y pueden ser útiles, pero nunca sustituyen el contacto directo. La experiencia me ha enseñado que la interacción personal es la herramienta más valiosa para evaluar la veracidad de un relato.

¿Qué fenómeno es, a día de hoy, el más difícil de explicar con las herramientas actuales?

Para mí, el fenómeno más difícil de explicar actualmente es el fenómeno OVNI. Cuando hablamos de este tema, entramos en un terreno muchísimo más amplio que el de las manifestaciones en una casa o en un lugar concreto. Aquí estamos hablando del universo al completo, de teorías que mencionan viajes a la velocidad de la luz, movimientos imposibles para nuestra física actual y máquinas que desafían todo lo que creemos comprender sobre tecnología y materia.

Con una ruta en el Castillo de Santiago de Sanlúcar de Barrameda.

Las hipótesis que se manejan hablan de posibles seres que podrían estar utilizando tecnologías que quizá no entenderemos hasta dentro de miles de años. Evidentemente, todo esto se mueve en el terreno de lo supuesto, no de lo verídico demostrado al cien por cien, pero sí es cierto que los testimonios, las grabaciones y las evidencias que existen hoy en día plantean interrogantes enormes. Precisamente por esa magnitud —porque implica física avanzada, cosmología, vida extraterrestre y límites tecnológicos— considero que el fenómeno OVNI es, ahora mismo, el más complejo y el más difícil de explicar con las herramientas y conocimientos actuales.

¿Cuál crees que es el error más común al interpretar señales o sucesos aparentemente inexplicables?

 Creo que uno de los errores más comunes es precipitarse y asumir que cualquier fenómeno extraño es paranormal. Muchas veces los investigadores novatos llegan a un lugar con la mente predispuesta y, al primer ruido o al primer movimiento extraño, lo catalogan como paranormal sin haber descartado explicaciones lógicas. En nuestra asociación solemos analizar durante horas, incluso días o meses, cada grabación y cada testimonio, descartando cualquier posible origen físico o natural antes de considerarlo algo inexplicable. A veces, una voz que parece clara puede estar fuera de frecuencia, un golpe puede ser viento o movimiento de la estructura… Por eso, la paciencia, la mente fría y la observación meticulosa son esenciales para no caer en interpretaciones erróneas y poder diferenciar lo que realmente merece ser considerado un fenómeno paranormal.

¿Qué caso clásico del misterio sigue sin convencerte o crees que está mal interpretado?

Un caso clásico que siempre me ha generado dudas es Enfield. Estoy convencido de que al principio existieron fenómenos extraños y que incluso la policía pudo ser testigo de algunos sucesos. Sin embargo, a medida que se fue desarrollando la historia y con la influencia de los medios, ciertos comportamientos de las niñas y de la familia en general me hacen pensar que hubo un componente de protagonismo y espectáculo. No niego que existieran sucesos paranormales al inicio, pero creo que muchos de los momentos más conocidos estuvieron influenciados por la atención mediática y la fama que conllevaba aparecer en programas y documentales. Por eso, aunque es un caso histórico, no me convence del todo que todo lo que se contó fuera puramente paranormal.

¿Hay algún fenómeno que te produzca más respeto o incomodidad investigar?

Sí, los exorcismos son uno de los fenómenos que más respeto me generan. Primero, porque muchas supuestas posesiones pueden ser problemas psicológicos, y hay que diferenciar muy bien entre un caso médico y uno paranormal. Pero cuando hablamos de una posesión real, nos enfrentamos a una energía muy negativa y dañina, que puede causar daño físico, psicológico e incluso poner en riesgo la vida de la persona involucrada si no se maneja correctamente. Es un tema delicado, donde no solo importa el fenómeno, sino también la seguridad y el bienestar de todos los implicados. Por eso, siempre abordo estos casos con mucho respeto, precaución y responsabilidad, consciente de que no es un juego y que se está lidiando con fuerzas que no se deben subestimar.

¿Cuál considera tu investigación o caso más emblemático?

 Sin duda, el caso de la casa de maternidad de Sanlúcar de Barrameda tiene un lugar especial en mi corazón, porque fue la primera investigación local en la que entrevisté directamente a los testigos y sentí el impacto de sus experiencias paranormales. Pero también hay otros casos que considero emblemáticos, como la Dama de Blanco del palacio de Arizón, también en Sanlúcar. Esta leyenda cuenta la historia de Margarita Serquera, una mujer que supuestamente fue asesinada por su marido y emparedada en las paredes del palacio. Aunque nunca se ha podido probar verídicamente, los testimonios de trabajadores y visitantes apuntan a que su espíritu sigue presente en los pasillos del hotel. Otro lugar icónico es el castillo de Santiago, donde hemos pasado varias noches investigando y hemos obtenido resultados sorprendentes en psicofonías, vídeos y experimentación en vivo. Todos estos lugares me han permitido desarrollar mi trabajo de manera profunda y profesional, y por eso los considero emblemáticos.

¿Alguna vez has guardado un caso en el cajón porque de sacarlo has pensado que nadie te creería?

No, nunca he guardado un caso por pensar que nadie lo creería. Lo que sí ha ocurrido es que hemos tenido que proteger ciertas investigaciones por miedo a que alguien se apropiara de ellas y las utilizara para lucrarse, como nos ha pasado con compañeros del mundo del misterio que han cogido casos de otros investigadores sin dar crédito. Pero en cuanto a creer que un caso era “increíble” para el público, nunca he dejado una investigación en el cajón por eso. Confío en que, cuando se presenten los testimonios y las evidencias de forma rigurosa, la gente será capaz de valorar el trabajo y comprender la importancia de lo que se está mostrando.

¿Qué responsabilidad crees que tiene un divulgador del misterio para evitar la desinformación?

Para mí, la responsabilidad es máxima. Un divulgador del misterio debe ser honesto y leal, no inventar historias ni exagerar los hechos para conseguir visitas, aplausos o reconocimiento. Todo lo que se publica debe estar basado en testimonios reales, investigaciones serias y contrastadas. Es fundamental buscar varias fuentes y verificar cada detalle, evitando alimentar leyendas o historias falsas. La credibilidad del mundo del misterio depende de esto: si un divulgador miente o manipula la información, no solo está engañando a su público, sino que también daña la reputación de toda la investigación paranormal seria y profesional.

¿Cómo se puede mantener el equilibrio entre rigor y entretenimiento en los medios?

Creo que es fundamental diferenciar entre el misterio real y el espectáculo. Un divulgador serio no puede montar fenómenos que no han ocurrido para generar impacto o miedo, porque eso sería engañar a la audiencia. Sí es posible hacer contenidos atractivos y entretenidos, pero siempre avisando si se trata de ficción o recreación. Es como entrar en un pasaje del terror: sabes que hay actores, efectos y que todo es un espectáculo. En el misterio, la audiencia debe saber cuándo se está presentando información verídica y cuándo es dramatización. Mantener el equilibrio requiere respeto por la verdad, rigor en la investigación y, al mismo tiempo, capacidad de contar la historia de manera que enganche al público sin distorsionar los hechos.

Con el grupo Huellas Investigación.

¿Ha cambiado la forma de divulgar el misterio con el auge de las redes sociales?

Sí, ha cambiado muchísimo, para bien y para mal. Lo positivo es que hoy cualquiera puede llegar a miles de personas, mientras que antes dependías de periódicos, radio o televisión. Esto permite divulgar el misterio real y serio a un público mucho más amplio. Por otro lado, el peligro es que muchas personas usan las redes para crear espectáculo y generar clics con historias exageradas o inventadas. Las redes son herramientas poderosas, pero también requieren responsabilidad. Quien divulga misterio tiene que mantener la honestidad, contrastar información y no dejarse arrastrar por el sensacionalismo, porque eso mancha el trabajo serio que hacemos los investigadores comprometidos.

¿Cómo gestionas la crítica o el escepticismo extremo hacia tu trabajo?

La crítica y el escepticismo forman parte de nuestro trabajo. Lo importante es aceptar que no todo el mundo está preparado para escuchar ciertos temas o para analizar casos con profundidad. Igual que yo no me meto en ámbitos que no conozco, como el mundo taurino, aquellos que critican investigaciones de misterio muchas veces lo hacen sin entender el contexto. Para mí, aceptar la crítica es normal, pero no me obsesiona. Incluso considero que las personas más escépticas son, de alguna manera, las más creyentes, porque es imposible no tener alguna forma de creencia o intuición. Forma parte del oficio exponerse y asumir que habrá comentarios negativos; lo importante es mantener la honestidad y el rigor, y no dejar que el escepticismo desmedido nuble tu trabajo.

¿Qué diferencia al buen divulgador del que solo busca impacto o sensacionalismo?

Para mí, la diferencia está en la pasión y la honestidad. Un buen divulgador del misterio cuenta la verdad, investiga con rigor y comparte lo que encuentra sin buscar aplausos, clics o dinero. No inventa fenómenos ni exagera testimonios; su objetivo principal es informar y transmitir el conocimiento adquirido de forma seria. Por el contrario, el que busca sensacionalismo está más preocupado por el impacto inmediato, por generar miedo o entretenimiento, y muchas veces su contenido carece de veracidad. Además, cuando trabajas con pasión y dedicación, eso se nota: tu público percibe que lo que compartes nace de tu alma y no de un interés económico o de fama. Esa autenticidad es lo que realmente distingue a un divulgador comprometido como te pasa a ti en tus investigaciones, que es pura pasión y rigor.

¿Crees que algún día se logrará explicar la mayoría de fenómenos considerados paranormales?

 Sí, creo que llegará un momento en el que muchos fenómenos serán comprendidos, pero no necesariamente a corto plazo. La clave está en abrir la conciencia, desarrollar la espiritualidad y explorar herramientas más allá de lo físico, como la meditación o el estudio de energías. La ciencia hoy todavía tiene límites, y aquellos que buscan explicaciones únicamente tangibles pueden frustrarse. Pero si miramos la historia, hace cien años sería imposible explicar cómo tendríamos toda la información del mundo al alcance de la mano con un móvil; dentro de cien o doscientos años, habrá cosas que ahora nos resultan incomprensibles que sí entenderemos. Es cuestión de tiempo y de evolución de la conciencia humana.

¿Cuál es para ti el más complejo de explicar: los OVNIs o el de las casas encantadas?

Sin duda, los OVNIs. Las casas encantadas, en general, pueden explicarse como energías de personas que no han trascendido, apegos a lugares, objetos o emociones; tienen un patrón que podemos estudiar y, en muchos casos, comprender. Los OVNIs, en cambio, nos llevan a un nivel mucho más amplio: hablamos de objetos que desafían las leyes conocidas, de avistamientos en todo el mundo, de teorías sobre vida extraterrestre y experimentación con nuestra civilización. Incluso hay relatos que hablan de contacto mediante meditación o de control sobre la humanidad. Su complejidad es enorme, porque nos enfrentamos a fenómenos que exceden nuestra comprensión física, tecnológica y cultural.

En Navarra, en el Valle de Baztan.

¿Qué importancia tiene mantener una mente abierta sin caer en la credulidad?

Mantener la mente abierta es absolutamente esencial para cualquier investigador o amante del misterio. No podemos limitarnos a lo tangible, a lo que podemos ver o tocar; hay energías, presencias y fenómenos que están más allá de nuestro raciocinio. Pero a la vez, mantener la apertura no significa creer ciegamente en todo; es necesario cuestionar, investigar y buscar evidencias. Hay que equilibrar intuición con análisis, percepción con paciencia. Por ejemplo, el ser humano es energía: si desglosamos nuestro cuerpo, terminamos en células que son pura energía. Entender esto nos ayuda a aceptar que existen realidades que no siempre se ajustan a la lógica material, pero también nos enseña a no caer en la credulidad, sino a analizar y respetar lo que se investiga.

¿Qué te motiva a seguir investigando después de tantos años?

Mi principal motivación es la pasión por el misterio. Cuando haces algo que realmente te apasiona, puedes dedicarle horas y años sin esperar nada a cambio y seguir disfrutando del camino. El misterio no es solo un trabajo o un entretenimiento; es una vocación que alimenta la curiosidad, el aprendizaje y el crecimiento personal. Cada investigación, cada testimonio, cada fenómeno estudiado me aporta algo nuevo, y esa sensación de descubrimiento constante es lo que me mantiene activo. Además, hay una parte espiritual: siento que el universo me ha puesto en este camino y que, mientras tenga fuerza y curiosidad, debo seguir explorando, ayudando a otros a comprender y transmitiendo lo que aprendo.

¿Qué le dirías a alguien que quiere iniciarse en este mundo pero no sabe por dónde empezar?

Primero le diría que lea mucho: sobre espiritualidad, investigaciones paranormales, historia del misterio, y que aprenda de los profesionales de verdad. Es fundamental no fiarse de canales o personas que solo buscan impacto y clics. También es muy importante empezar a conocerse a sí mismo, porque este mundo puede mostrar cosas que asustan y no todo el mundo está preparado psicológicamente. Hay que tener una mente abierta, paciencia, respeto y una actitud de aprendizaje constante. La clave es estudiar, practicar con ética y abrir la conciencia a las energías y realidades que no son visibles, pero siempre con un equilibrio entre curiosidad y prudencia.

¿Qué papel crees que juega el misterio en la cultura y la sociedad actuales?

El misterio aporta muchísimo más de lo que parece. No se trata solo de investigar fantasmas o fenómenos extraños, sino de profundizar en la historia de un lugar, conocer la vida de las personas que vivieron allí y entender el contexto que da sentido a esos sucesos. Incluso mediante métodos psíquicos, como la Ouija o el péndulo, se pueden obtener datos que complementan la historia oficial o aportan detalles que los historiadores desconocían. Culturalmente, el misterio enriquece nuestra comprensión del pasado, nos conecta con tradiciones y leyendas, y despierta la curiosidad de la sociedad por lo desconocido. Además, fomenta el pensamiento crítico y la reflexión sobre lo que no podemos explicar, lo que hace que el misterio sea un componente valioso del patrimonio cultural y social.

Si pudieras resolver solo un enigma en toda tu vida, ¿cuál elegirías y por qué?

Sin duda, elegiría resolver el enigma de la vida. Soy consciente —y así lo siento profundamente— de que somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal. Creo que somos fractales de Dios, pequeñas chispas de esa fuente original, que venimos aquí para evolucionar espiritualmente. Entiendo que cada reencarnación es una oportunidad de aprendizaje: hay almas que vienen a avanzar mucho, otras que vienen a experimentar procesos más lentos, y todas forman parte de un plan mayor.

También creo que tenemos guías espirituales, seres de luz que nos acompañan y protegen, al igual que existen energías más densas que pueden intentar desviarnos. Nada es casualidad. Todo ocurre por algo. Antes de venir a esta vida, siento que firmamos un contrato álmico, que elegimos a nuestros padres, nuestro entorno y las experiencias que necesitábamos vivir para seguir evolucionando. Dios no es algo externo: está dentro de nosotros; nuestro cuerpo es el templo y la conciencia es la llave.

Todo eso lo comprendo y lo acepto. Pero, aun así, el gran enigma que me gustaría resolver es cómo se originó absolutamente todo. ¿Cómo empezó la fuente? ¿Qué hubo antes del principio? ¿Cómo surgió el universo? Creo que probablemente esas respuestas las entendamos mejor cuando trascendamos, cuando fallezcamos y la conciencia se expanda hacia un estado más cercano a la iluminación. Pero si tuviera que elegir un misterio por encima de todos, sería ese: el origen de todo lo que es.

¿Qué te gustaría que quedara como herencia de tu trabajo?

Me gustaría que mi trabajo dejara un legado serio, profesional y riguroso dentro del mundo del misterio. Que futuros investigadores puedan mirar lo que hemos hecho y tomarlo como ejemplo de cómo investigar con respeto, ética y pasión. No quiero que se recuerde solo por los casos o fenómenos, sino por la manera en la que se abordaron: con rigurosidad, honestidad y dedicación. Que sirva de guía para que el mundo del misterio avance, sin caer en el sensacionalismo, y que dentro de 20, 50 o incluso 500 años, alguien pueda mirar nuestras investigaciones y aprender cómo se debe trabajar de manera seria y profesional en este fascinante campo.

¿Qué pregunta nunca te han hecho y te gustaría responder?

La verdad es que no hay ninguna pregunta concreta que sienta que me hayan dejado sin responder. En conferencias, charlas y entrevistas, he tenido la oportunidad de tratar casi todos los temas que me apasionan y responder a lo que la gente quería saber. Lo que sí me gustaría destacar es que mi enfoque sigue evolucionando, especialmente en lo espiritual, y muchas veces no se trata de responder a una pregunta puntual, sino de compartir aprendizajes y reflexiones que pueden ayudar a otros a abrir su conciencia. Creo que el universo me pone en contacto con personas que necesitan orientación, información o simplemente sentir que no están solos en su búsqueda, y esas preguntas surgen de manera natural en cada momento. Así que, más que una pregunta específica, lo que me interesa es poder fluir con esas conversaciones y aportar siempre desde la experiencia, la ética y la pasión por el misterio y la espiritualidad.

Tras años de investigaciones, testimonios y descubrimientos, el misterio sigue siendo para él mucho más que un conjunto de enigmas por resolver: es un camino de crecimiento espiritual y humano. Ha aprendido que el verdadero valor de investigar lo desconocido no reside en encontrar respuestas absolutas, sino en el viaje de comprensión que se emprende con cada caso, cada historia y cada alma que se cruza en el camino. Su particular y sanluqueña herencia busca dejar huella en las futuras generaciones de investigadores: una invitación a mirar el misterio con respeto, honestidad y apertura, entendiendo que cada fenómeno, por extraño que parezca, es también una puerta hacia el conocimiento más profundo de nosotros mismos.