“Sorda” (2025)
El otro día me di de cara con uno de los últimos estrenos del cine español donde ha arrasado en el 28º Festival de Málaga, ganando la Biznaga de Oro, así como el Premio del Público y el Feroz Puerta Oscura.
La película abre con un travelling precioso a Ángela, una mujer sorda que pasea cerca de un río y que a continuación vemos su vida con su pareja, Héctor. La vida de ambos está a punto de cambiar ya que esperan un bebé… Hasta aquí sería la parte más aburrida de todo esto, porque cuando vi está película recordaba aquello de lo peligroso que son los prejuicios. A medida que va avanzando la cinta nos damos cuenta enseguida que Ángela no es ninguna heroína, no pretende inspirar a nadie, ella solo es una mujer muy dolida por sus vivencias. En una parte de la película vemos como todo se queda en silencio, mostrándonos lo que puede sentir Ángela; Sin duda la falta de sonido en ciertos momentos es atronador, no solo para la protagonista, si no para el espectador, fue muy doloroso verla impertérrita ante las conversaciones de sus familiares y amigos.
Ángela tiene un arbolito en su jardín al que acude cuando se siente desbordada por el mundo cuando habla con el árbol, tanto es así, que su intención es tener a su hija allí mismo.
Ángela no podrá tener a su hija a los pies de su amigo el árbol, tendrá que soportar a aquellas enfermeras que no son capaces de comprenderla, de tranquilizarla, de transmitirle seguridad…
La película muestra a la protagonista sin juzgarla en ningún momento, incluso cuando vemos a Ángela disgustada porque su hija sea oyente y no sorda. Ella es desplazada o así lo percibe (otra vez ese silencio) en su posición.
En la parte final vemos una discusión desgarradora de Ángela y Héctor, ambos son incapaces de ver la otra parte, la de su pareja, los dos están rotos de dolor, mientras Ángela agitando las manos y apretando los dientes, le dice a su pareja que le signe (de nuevo ese silencio).
“Sorda” es un retrato profundamente humano, recomendable si buscas un drama reflexivo sobre identidad, diversidad y comunicación.
Su enfoque íntimo y realista desde el punto de vista de una persona sorda, hace reflexionar de manera poderosa sobre la inaccesibilidad, maternidad y la necesidad de hacer un esfuerzo real por entender al otro