Recreo de Novo

Con respecto a la casa, esta lindaba al norte con la carretera de Jerez, al sur, este y oeste con viñas de distintos propietarios.
Encabezado del documento notarial de 1872.
Encabezado del documento notarial de 1872.

En la antigua Nacional IV, más o menos donde hoy está Viveros ‘El Lago’ se ubicaba el Recreo que hoy tratamos. Se da el caso de que hemos conocido este recreo gracias a un documento de obligación hipotecaria fechado en 1872 en el que queda constancia de una deuda que mantenía José María Novo y Troya de Cortés, Jefe cesante de Hacienda Pública (destituido) así como su esposa Josefa Colson, con Amilia Aldecoa que era viuda de José Caraballo Cortés y tenía en aquel entonces hijos menores a su cargo.

El documento recoge una deuda que venía de atrás, fruto de las firmas de unos pagarés entre Novo y Caraballo, deuda que el primero no llegó a completar hasta 1873. 

Un año antes, en el documento que nos ocupa queda constancia de que para satisfacerla avaló tres propiedades que tenían los cónyuges, entre ellas el Recreo que nos ocupa. Al quedar saldada la deuda, esos bienes quedaron libres. Con respecto a la casa, esta lindaba al norte con la carretera de Jerez, al sur, este y oeste con viñas de distintos propietarios.

A esta se accedía por una galería cerrada con cristales con puerta de madera y cuatro escalones de mármol. 

Este Recreo comprendía doce estancias en total, de las cuales ocho eran dormitorios, y el resto estancias dedicadas a: cocina, retrete, sala de recibos, salones etc.… Seis de estas estancias poseían un techo de cielo raso de lienzo. En las casas adineradas del siglo XIX era común ver este tipo de techos que no eran nada más y nada menos que una buena de pieza (usualmente lino) de punta a punta tapando el techo de vigas con esta tela endurecida con yeso y cola que luego era el inmenso lienzo de un pintor dejando una elegante y pudiente obra de arte. En otro orden de cosas, se menciona la existencia de una planta subterránea con ventanucos y en los exteriores una bodega inservible que hasta el momento no había funcionado como tal, así como cocheras, la ya conocida noria hidráulica, azoteas y árboles frutales. Tan minucioso es el documento que menciona que esta casa poseía en los exteriores dos cañerías con grifería de plomo, elegantes jardines con arriates de ladrillo, así como un espacio acristalado con bancos de mármol y la elegante portada principal con dos bancos de piedra blanca.