“Recreo” de Santa Ana

En el interior del "Recreo" Santa Ana. | Cedida por Amalia González.
El propietario más conocido de Santa Ana fue Manuel Rubín de Celis (en el centro de la foto), familia de los propietarios de la famosa confitería de ‘La Campana’ ubicada en la calle Larga.

Próxima a su demolición, en la parte alta de la Ciudad (más concretamente en la Plaza Juan de Austria) se encuentra la finca Santa Ana. Este tipo de casas, junto a la contigua en cuyo zaguán se encuentran las palabras ‘Ave María’ y datada del siglo XVIII, forman parte de la esencia de un Barrio Alto que está cambiando y perdiendo su idiosincrasia, quizás por el modo de vida actual el concepto de ‘casa de vecino’ se reserva a algunas que aún existen en distintos puntos de la Ciudad pero que, por desgracia, forman parte de un pasado cada vez más remoto.

Hoy, entrecomillamos el término Recreo porque no podemos confirmar si esta casa lo fue ya que como hemos dicho no se puede demostrar documentalmente. Si el uso primitivo de la finca ‘Santa Ana’ fue el de un Recreo lo más probable es que hubiese sido en el siglo XIX. Sea como fuese, hay personas que lo denominan y conocen como Recreo y, ante la duda, queda constancia en esta Tribuna.

El propietario más conocido de Santa Ana fue Manuel Rubín de Celis (en el centro de la foto), familia de los propietarios de la famosa confitería de ‘La Campana’ ubicada en la calle Larga. Manuel iba en silla de ruedas (de caoba para más señas) y era común verlo en las cercanías de su casa tomando el sol. Era pintor e impartió clases, de hecho, desde un cierro que daba a la calle se le podía ver en muchas ocasiones dándole al pincel. Se casó con una mujer del servicio doméstico que atendía su casa y su fortuna fue cada vez viniendo a menos terminando sus días en Jerez de la Frontera.

Sobre la casa, podemos decir que inicio junto a sus colindantes estaban dentro del campo y que a través de distintos expedientes de dominio estas fueron teniendo un propietario concreto.

Al entrar por Santa Ana había un patio con buena dimensión y una portada de estilo gótico que daba acceso a la vivienda de Rubín de Celis, y es en la época de este cuando se fue modificando para alquilarla a distintas personas, dando origen a la casa de vecinos que conocemos hoy y que en breve, como decimos, será historia.