La hija de Diego Valencia, contra la justicia: "No han sabido llamar a tu asesinato lo que es, un atentado terrorista"
La decisión de la Audiencia Nacional de ratificar la absolución de Yassine Kanjaa ha reavivado el dolor de la familia de Diego Valencia, el sacristán asesinado en enero de 2023 en Algeciras, y ha provocado una dura reacción pública por parte de su hija, Ana Beatriz.
A través de sus redes sociales, Ana Beatriz ha compartido un mensaje cargado de emoción en el que lamenta que la justicia “no ha sabido darle el verdadero nombre” al asesinato de su padre, al que considera un “atentado terrorista”. En su publicación, defiende que será la familia quien continúe “llevando la verdad por delante”, al tiempo que expresa su confianza en que “allí arriba sabrán hacer justicia”.
Aplicación de la eximente
La Sala de Apelación de la Audiencia Nacional ha confirmado la aplicación de la eximente completa por alteración psíquica al acusado, al considerar probado que sufría un cuadro psicótico de filiación esquizofrénica con descompensación aguda en el momento de los hechos. Según los magistrados, esta situación anulaba sus facultades intelectivas y volitivas.
Como consecuencia, el tribunal ha ordenado su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario por un máximo de 30 años, manteniendo la decisión adoptada previamente por la Sala de lo Penal.
La resolución rechaza además los recursos presentados por la Fiscalía, la acusación particular —ejercida por la familia de la víctima— y las acusaciones populares, entre ellas la Asociación de Víctimas del Terrorismo y Vox.
Uno de los aspectos clave del fallo es la negativa a considerar el crimen como terrorismo. Los jueces concluyen que no se ha acreditado una alteración grave de la paz pública ni la generación de un estado de terror en la población, requisitos necesarios para este tipo penal.
En este sentido, la sentencia sostiene que el ataque fue consecuencia de un “delirio religioso de tipo psicótico”, descartando motivaciones terroristas en el ámbito jurídico.
La Sala de Apelación también subraya que su margen de actuación sobre sentencias absolutorias es limitado y que no se han detectado errores ni omisiones que permitan modificar los hechos probados.
Mientras tanto, el mensaje de Ana Belén refleja el profundo desacuerdo de la familia con la resolución judicial, reabriendo el debate social sobre la interpretación de este tipo de ataques y su encaje en el Código Penal.