Tres años sin Diego Valencia
Algeciras guarda hoy un recuerdo especial para Diego Valencia, el sacristán de la iglesia de Nuestra Señora de la Palma asesinado el 25 de enero de 2023 en un ataque que conmocionó profundamente a la ciudad. Tres años después, el nombre de Diego sigue muy presente en la memoria colectiva de los vecinos, en una jornada marcada por el respeto, el recogimiento y el homenaje.
El alcalde, José Ignacio Landaluce, ha querido rendir tributo a su figura y trasladar nuevamente el apoyo del Ayuntamiento a su familia, allegados y a toda la comunidad afectada por aquel trágico suceso. Landaluce ha recordado a Valencia como una persona entregada al servicio de los demás, profundamente comprometida con su parroquia y con valores como la solidaridad, el respeto y la convivencia.
“El recuerdo de Diego permanece vivo como ejemplo de dedicación silenciosa y generosidad”, ha señalado el regidor, subrayando que su memoria debe servir para reforzar el compromiso colectivo con la convivencia y la unidad frente a cualquier forma de odio o intolerancia.
La Fiscalía recurre la condena
Este tercer aniversario llega además en un momento clave desde el punto de vista judicial. La Audiencia Nacional ha ordenado el internamiento de Yassine Kanjaa, autor confeso del ataque, en un centro psiquiátrico-penitenciario por un máximo de 30 años, al apreciar que padecía un trastorno esquizofrénico que anulaba por completo sus capacidades mentales en el momento de los hechos. Por este motivo, el tribunal lo absolvió de los delitos de asesinato y lesiones de carácter terrorista, aunque declaró probada su responsabilidad.
La sentencia fija indemnizaciones de 150.000 euros para la viuda de Diego Valencia, 50.000 euros para cada uno de sus hijos y cantidades adicionales para otras víctimas del ataque, si bien Kanjaa fue declarado insolvente. Dos magistrados respaldaron la absolución por enajenación mental, mientras que un tercero emitió voto particular.
La Fiscalía, que había solicitado hasta 50 años de prisión, ha recurrido el fallo. No cuestiona la absolución ni el internamiento, pero sí la calificación jurídica de los hechos, al considerar que el asesinato del sacristán, el intento de homicidio del sacerdote y las lesiones a un joven deberían ser considerados delitos de terrorismo. De prosperar este criterio, las víctimas podrían acceder a las ayudas previstas en la Ley de Víctimas del Terrorismo, algo que ahora no es posible.
El Ministerio Público sostiene que las circunstancias del ataque, el perfil de las víctimas y la radicalización religiosa del acusado evidencian un móvil terrorista, pese a la alteración psíquica apreciada por el tribunal.
Mientras el proceso judicial sigue abierto, Algeciras recuerda hoy a Diego Valencia con solemnidad y respeto, convencida de que la memoria es también una forma de justicia y un camino imprescindible para construir un futuro basado en la convivencia.