La flota amarrada y las familias al límite: el temporal deja sin ingresos a los pescadores de Conil, La Atunara y Rota
La incesante sucesión de borrascas desde el mes de diciembre mantiene amarrada a la práctica totalidad de la flota pesquera artesanal del Golfo de Cádiz. En puertos como Conil, La Atunara o Rota, los barcos permanecen en tierra la mayor parte de los días, sin poder desarrollar su actividad por motivos de seguridad.
“Con estas condiciones no se puede salir a la mar”, advierten desde la Organización de Productores Pesqueros OPP72, que alerta de las graves consecuencias que esta situación está teniendo en el sector y en las familias que dependen de él. “Si no se sale a faenar, no se gana dinero, y eso significa que muchas economías domésticas están llegando a su límite”, señalan.
El problema va más allá de un episodio puntual. La concatenación de temporales y la falta de previsión de medidas específicas ante estos periodos de inactividad prolongada están poniendo en riesgo la sostenibilidad de la pesca artesanal y el modo de vida de muchas familias costeras.
Desde OPP72 reclaman a las administraciones “atención y sensibilidad” ante una realidad que no entiende de balances ni de trámites burocráticos, y piden el establecimiento de mecanismos de apoyo cuando las condiciones meteorológicas impiden trabajar.
“La pesca no es solo una actividad económica: es sustento, es territorio y son personas”, subrayan desde la organización, que insiste en la necesidad de reconocer el impacto social y humano que los temporales están dejando en el sector.