Airam Cabrera y su salida del Cádiz: "Me tuve que ir porque no podía"

El exjugador tinerfeño participó en 'Corazón Cadista' para tratar su paso por el Cádiz y sus proyectos tras retirarse del fútbol

Airam Cabrera celebrando uno de los muchos goles que logró en el Cádiz - Trekant Media
Airam Cabrera celebrando uno de los muchos goles que logró en el Cádiz - Trekant Media

El exfutbolista Airam Cabrera, delantero del Cádiz de 2013 a 2015, un tiempo en el que marcó 39 goles oficiales con la camiseta amarilla, fue uno de los invitados esta semana a la tertulia 'Corazón Cadista', de 7TV Cádiz. El ariete tinerfeño, recientemente retirado de la práctica del fútbol, reconoció que "es complicado, son muchos altibajos porque es mucho tiempo haciendo lo mismo". "Ahora, cualquier cosa que quiera hacer es un camino por construir y con muchos miedos, jugando al fútbol tenía una seguridad muy grande: rodeado de gente, pagan por verte, cobras bien... Ahora, al que le escribía antes te deja en visto, ahora no te dan la mesa en el restaurante... Son cosas cotidianas, pero te avisan de la vida que te espera", comentó el tinerfeño.

De hecho, explicó que "te preguntas para qué serás válido, mucho tiempo libre... Parece algo idílico, tienes dinero y no tienes que trabajar de manera inmediata y tiempo para tu familia, pero a mí no me gusta" porque "necesito tener objetivos y sentirme útil". "Hay veces que estás arriba y otras que no. Ahora estoy jugando al footgolf, que está de moda ahora" pero "está claro que algo tendré que hacer en el mundo laboral", desgranó el exjugador cadista.

Y es que, aunque parece una evidencia, recordó que el fútbol "no es como cualquier trabajo en el que tú echas las horas y después te vas a tomar algo o a cenar" porque los futbolistas viven "por y para el fútbol". "Estás en el entrenamiento y vives para el fútbol, pero cuando acaba también" ya que "en el periodo vacacional, por ejemplo, no puedes tomar o comer según qué cosas" y "en tu tiempo libre piensas también en el fútbol, pero es una burbuja, la vida real es mucho más que eso", afirmó Airam, que añadió que "a nivel personal me he intentado marcar ciertos objetivos, como retomar viejas relaciones con gente que quizás dejé de lado de manera inconsciente porque piensas que lo más importante son tus molestias o que el entrenador te ponga el domingo, pero a lo mejor tienes un amigo que está mal realmente, que está enfermo, que no tiene dinero...".

Recordando su etapa en el Cádiz, el exatacante confesó que tuvo "mucha suerte" porque cayó "de pie". "Debuté y en el primer partido hice dos goles, en San Fernando marqué el gol del empate con un jugador menos... A partir de ahí, tuve un entrenador muy importante para mí como Raúl Agné y su asistente Rodri, que me enseñaron a ver el fútbol de otra manera" y, de hecho, rememoró que "venía de Segunda División y en el Cádiz, que estaba en Segunda B, aprendí el doble". "Aquí, ya no solo a nivel deportivo, que también influye, si no a nivel personal el Cádiz me dio la vida, mis hijas son de aquí, yo soy 'canaritano' y de aquí no me voy ni con agua caliente", aseguró entre risas. Todo ello motivado porque "me gusta mucho el estilo de vida de aquí, la gente, el carnaval me encanta... La gente es muy pasional también y muy cariñosa". No en vano, se mostró orgulloso porque "han pasado más de diez años desde que acabó mi etapa en el Cádiz y la gente me sigue parando a pedirme fotos..., y estaba en Segunda B".

Además, explicó cómo y por qué se marchó del Cádiz tras dos temporadas en las que había contectado tanto con la afición. "Me fui a Polonia después de marcar 38 goles en dos temporadas con el Cádiz con uno de mis peores contratos porque no me quería nadie en Segunda División", comenzó contando antes de añadir que "el 31 de agosto estaba en la playa de La Victoria con mi mujer y todos los equipos buenos de Segunda B me querían, tenía más de 70 goles en cuatro años en la categoría: el Racing, el Murcia, el Hércules..., pero a mí psicológicamente me habían dejado muy tocado los dos playoffs seguidos en los que no ascendimos". Tanto es así que reconoció que "al año siguiente no podía ver partidos del Oviedo en la tele, me los tenía que quitar". 

Así se produjo la salida a pesar de que "tenía dos años más de contrato firmados en un sitio donde yo era inmensamente feliz, me tuve que ir porque no podía". "El 31 de agosto mi representante me dijo que el Racing, de Segunda B, era el único equipo que me esperaba hasta el final además de un equipo polaco" y, cuando recibió la noticia, "me puse a llorar y mi mujer me dijo que tenía dos opciones: irme a Polonia e intentar romperla para mejorar y, si salía mal, tenía buenos números en Segunda B y los equipos buenos de la categoría me iban a volver a querer". Decidióm como ya es sabido, marcharse a Polonia, donde lo pasó mal "al principio" pero acabó siendo el segundo máximo goleador de la élite polaca. "A partir de ahí empecé a ganar dinero de verdad", explicó Airam, que trajo a colación que "de algo negativo, como era que nadie me quisiera, acabé sacando algo positivo como ganar dinero de verdad, las experiencias que vivía, jugar en estadios espectaculares, televisiones... Las cosas que te da el fútbol y sus anécdotas".

Y es que la etapa polaca de Airam comenzó de manera intensa porque "nada más llegar me pusieron a jugar y en el minuto 50 ya tenía rampas y pedía el cambio porque no podía más, no había hecho pretemporada". Allí, además, las vacaciones de invierno son 21 días porque se detiene la competición debido al frío, un momento que aprovechó para ir a Tenerife y, una vez allí, llamó a su representante para decirle que no iba a volver. "Lo estaba pasando mal porque tenía unos registros como delantero que me habían enseñado, pero allí no tenía al compañero que me la pasaba, no me veían..., yo hacía buenos movimientos pero no me pasaban un balón, entonces decía 'son malísimos, no me pasan un balón'", incidió el exjugador que, finalmente, tuvo que volver a Polonia, donde hizo 12 goles entre febrero y mayo para acabar el curso con 16 dianas, siendo el segundo máximo goleador de la Ekstraklasa, la Primera División del país.