Una psicóloga de emergencias advierte del efecto emocional colectivo tras accidentes traumáticos

"Cuando lo vemos desde lejos, a pesar de no haber sido afectados en primera persona o en segunda persona, sí que desarrollamos ese miedo de ¿y si me pasaría a mí?", ha explicado
Tren. | Europa Press.
Tren. | Europa Press.

Tras los accidentes de Adamuz y Rodalíes, una pregunta empieza a rondar en muchas casas: ¿puede pasarle a cualquiera? Esa sensación de amenaza cercana, aunque el suceso haya ocurrido lejos, puede colarse en la rutina y cambiar la forma de mirar un viaje en tren.

La psicóloga experta en emergencias y catástrofes Sara Laguna Bonilla pone el foco en el efecto colectivo de este tipo de hechos inusuales. El impacto no se limita a quienes estuvieron allí: también puede alcanzar a quienes solo lo han visto en pantalla.

El aviso es claro: la mente aprende por lo que observa. Y cuando el relato se repite en noticias, vídeos e imágenes, la inquietud puede crecer más rápido de lo que parece.

El miedo que se activa al verlo desde fuera

Sara Laguna Bonilla ha advertido del posible efecto psicológico en la sociedad tras sucesos como los accidentes de Adamuz y Rodalíes. Según ha explicado, "Es probable que aparezca la incertidumbre y el miedo, debido a un proceso de aprendizaje vicario".

Ese “aprendizaje” ocurre incluso sin haber vivido el accidente. La experta lo resume así: "Cuando lo vemos desde lejos, a pesar de no haber sido afectados en primera persona o en segunda persona, sí que desarrollamos ese miedo de ¿y si me pasaría a mí?". Aun así, ha pedido contención: "no tenemos que ser alarmistas" y "la sintomatología como tal no tiene por qué aparecer en todo el mundo".

Ansiedad, pensamientos recurrentes y el factor seguridad

Cuando el impacto emocional aparece, puede hacerlo con señales reconocibles. La psicóloga ha señalado que se puede traducir en "más ansiedad, más miedo y pensamientos recurrentes de 'es que me podía haber pasado a mí'".

En paralelo, ha subrayado un mensaje que busca rebajar la tensión: "la realidad es que el sector ferroviario es un sector muy seguro y tiene muchos protocolos de seguridad". El recordatorio pretende frenar interpretaciones precipitadas y mantener la perspectiva ante un hecho extraordinario.

Cuando el miedo se convierte en barrera y cómo frenar el bombardeo

El riesgo, según Laguna Bonilla, es que el temor escale y termine bloqueando conductas cotidianas. Ha avisado de la posibilidad de que se instaure "un miedo patológico a coger un tren", especialmente en personas con "recursos de afrontamiento limitados" o con "personalidad tendente a desarrollar esa sintomatología".

En esos casos, la recomendación es directa: "acudir a profesionales titulados para poder trabajarlo y poder ayudarles". Además, ha insistido en cortar el combustible del miedo: limitar la exposición a imágenes y noticias, tanto en la población general como en trabajadores del sector ferroviario, que serían "víctimas secundarias o terciarias" de lo ocurrido.

También ha reclamado rigor informativo para evitar que la inquietud se dispare: "Que les demos una noticia desde los medios de comunicación lo más veraz posible, lo más certera posible. Que no caigamos en bulos, por favor, ni en propagandismo".