El caballo y el asno
El Partido Socialista de Cataluña vuelve a elegir como secretario general al señor Iceta, el que con sus diatribas contra el Partido Popular pedía a su jefe de filas, el señor Sánchez, que no los abandonase, que no les dejase en manos del presidente en funciones del gobierno, y realmente no los abandonó sino que fue él quien abandonara el partido o más bien lo echaran.
El Partido Socialista de Cataluña no tardará mucho en desaparecer porque supongo que el Partido Socialista Obrero Español no tolerará que desobedezcan al Comité Federal en lo que se refiere a la abstención sobre la investidura.
Desde mi punto de vista, ante la permisividad de un gobierno del Partido Popular en manos de los socialistas se me ocurre pensar que lo que tendrían que hacer, y con ánimo de no ofender a sus militantes, es conseguir que el Partido Nacionalista Vasco de sus votos a Mariano Rajoy y sumando de esta manera 175 ya solo faltaría un voto, que bien podría ser de un socialista ausente o del aliado canario.
¿Y cómo conseguirlo? simplemente con la presión del Partido Popular y el voto condicionado del Partido Socialista Obrero Español al gobierno del País Vasco. Estoy convencido de que Urkullu aceptaría, si quiere ser lehendakari de los vascos. Posiblemente disfrutaría de más y mejores ventajas de las que actualmente viene gozando.
Nuestros políticos, y digo nuestros porque somos nosotros los que los elegimos, están en la obligación de parlamentar, que no es otra cosa que hablar unos con otros, entablar conversaciones con la parte contraria, para intentar zanjar cualquier diferencia que pueda existir.
En política no puede haber frivolidad ni debe anteponerse el interés personal o de partido por el bien común.
Finalmente, un consejo a los partidos que no se integran en el sistema: lean la fábula de Samaniego sobre el caballo y el asno, que por no ayudar el primero al segundo con su carga, este murió y tuvo que cargar con todo y además con el asno.