Palmaditas dañinas

Dimisiones, dimisiones y más dimisiones es lo que últimamente estamos viendo en el consistorio municipal de nuestra querida ciudad; unos dejando la bancada

Dimisiones, dimisiones y más dimisiones es lo que últimamente estamos viendo en el consistorio municipal de nuestra querida ciudad; unos dejando la bancada y otros abandonando el gobierno para formar parte de la oposición.

Así pues nos toca hacer una lectura profunda sobre estos acontecimientos que en nada beneficias a la buena marcha de la que El Puerto está tan necesitado. El primer edil debería saber que un buen político debe hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano, para de esta forma conservar el prestigio y poder salir airoso de la difícil tarea de gobernar.

Y además cuando se hacen coaliciones, para que estas sean buenas, hay que llevar el zapato derecho en el pie izquierdo sin que te salgan callos, y a nuestro alcalde ya le ha salido alguno y esto probablemente le impide pasear por las calles y escuchar a los portuenses hablar de la suciedad de las mismas, del deterioro de cientos de fachadas, algunas municipales, de tantos solares sin edificar, de la tardanza en las licencias de obra y de aperturas de Comercio, de la falta de luz en distintas zonas y un largo etcétera.

Así pues, delegue en quien pueda poner remedio a estos males y no sea como el nogal que no deja crecer

nada bajo su sombra, que es lo que le ocurre al poder… y el poder y la ambición van de la mano, pero hay que saber que la ambición es el estiércol de la gloria, según algunos pensadores, aunque pienso y espero que no sea su caso.

Por último le quiero hacer llegar ciertos rumores de su propio partido que pretenden defenestrarlo. Ya se sabe que dándose palmaditas en la espalda durante mucho tiempo se termina haciendo daño.