Tendremos tema
Permítanme que inicie este artículo pidiéndoles disculpas. Sí, disculpas; verán: llega el final del año y me veo obligado a realizar el tan manido balance. No crean que no me da pereza, todo lo contrario, pero, como decía aquel, “la actualidad manda”. Dicen que un paso atrás ni para tomar impulso y además, es difícil coger impulso si el apoyo tenemos que hacerlo sobre terreno no muy estable.
Este año que se nos va ha sido -y espero que el que viene no sea igual-, el menos social de todo el pacto de progreso, permítanme la redundancia, y social que en su día firmó el extinto Tripartito. Este año tampoco se alcanza la prometida remunicipalización de las empresas públicas, todo lo contrario.
El Puerto Global (antiguo Suvipuerto) descabezado, sin consejero delegado ni gerente a pesar de que allá por el 2015, Izquierda Unida trató de ocupar el cargo con nómina en plantilla. ¿Recuerdan cuando antaño criticaban que ese mismo cargo lo ocupara un autónomo por menos de la mitad y sin nómina en la empresa?
Suvipuerto, herido de muerte, e IMPULSA prácticamente desahuciada por asfixia, con una plantilla en el paro en su mayoría, despedida… muy social, sí señor, muy social. “¡Se dedicarán a la gestión!”, me esgrimían el otro día; pues va a ser que no.
Este año llevamos treinta y tres modificaciones presupuestarias y se preguntarán ustedes a qué se debe tanta rectificación. Muy sencillo: a la ausencia de presupuesto. ¿Cómo podemos exigir el cierre de un presupuesto para el 2018 si no ha habido capacidad para cerrar uno en el 2017?
Les dirán, en un alarde de birlibirloque, que la ausencia de presupuesto es culpa de la Oposición. Argumento válido si no fuera por el simple detalle de que es responsabilidad del gobierno, no de la oposición. Y todo ello, fruto de la falta de consenso, consenso que deberíamos esperar de un dirigente que llegó a dirigir el Ayuntamiento prometiendo que “gobernaría para todos” pero del que “no se fían” ni sus antiguos socios, y lo entrecomillo porque lo expresan así en muchas ocasiones en sesión plenaria.
Será por ello que, por ejemplo, nuestro Alcalde alardea de Contrato de Limpieza, pero –y sin querer hacer leña del árbol caído- asómense a la ventana y díganme si El Puerto está limpio. Al Puerto, y esto me duele en al alma cada vez que pongo rumbo a Madrid a lo que toda la vida de Dios se ha denominado “buscarse la vida”, al Puerto cuesta venir a invertir. Las licencias se eternizan y aquí se siguen buscando más las trabas que las soluciones.
Nuestra ciudad es la segunda de la provincia en un pódium al que nadie quiere subirse: el del desempleo. Verán, a mi parecer, vivir del pasado sólo genera nostalgia en el mejor de los casos y rencor en el peor.
Es importante que el pasado caiga en el casillero de la experiencia, experiencia para aprender de los errores, no para buscar culpables. Experiencia para crear historia, no para arrojárnosla a la cara unos a otros. Así que yo ya tengo el pie atrás, atrás para tomar impulso o, ¿por qué no decirlo?, para separarme de un año que es mejor dejar atrás.
Recojamos sus bondades y utilicemos sus vicisitudes como experiencia. Quiero aprovechar este espacio que tan amablemente me ceden cada quince días, para desearles a todos un feliz y favorable 2018. Un año que nos traerá, estoy seguro, mejores acontecimientos en el plano personal que su hermano que ya acaba. Y de lo que nos espera en el ámbito municipal ya les hablaré…