La Orden Capuchina ultima la venta de la que fue su casa de Jerez
El traspaso de la propiedad no afecta a la iglesia, que mantendrá el culto como hasta ahora
La Orden Capuchina ultima la venta de la que fue su casa de Jerez hasta 2017, año en el que cual la comunidad se trasladó a Sanlúcar de Barrameda. La operación no afecta a la iglesia, donde seguirá celebrándose el culto como estos últimos años, pero sí a las dependencias anexas, que venían siendo utilizadas por las hermandades allí radicadas e incluso por la delegación de Manos Unidas de Jerez.
No en vano, esta pasada semana se invitó tanto a las cofradías como a esta organización dependiente de la Iglesia Católica a desalojar lo antes posible los salones que han venido utilizando hasta hora, aunque no se puso una fecha límite para ello.
La sorpresa ha sido relativa, ya que existía cierta conciencia de que el mantenimiento de estas instalaciones era ya inasumible para la Orden Capuchina, cuya presencia en Jerez en estos últimos años ha venido siendo meramente testimonial.
De hecho, no se descarta que a medio plazo la congregación termine dejando el templo en manos de la Diócesis de Asidonia-Jerez, tal y como ha ocurrido cuando otras órdenes religiosas han abandonado la ciudad.
La compraventa afecta por tanto al edificio que hace esquina entre las calles Sevilla y Cádiz, una construcción de tres plantas de altura situada en un lugar estratégico del centro de la ciudad.
De momento no ha trascendido el futuro destino de dicho edificio. Años atrás se habló incluso de la posibilidad de que fuera reconvertido en un centro sanitario de titularidad privada, si bien aquella operación no llegó a cuajar por diferentes motivos.
Las reparadoras, cerca de marcharse
Las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada (Reparadoras) también podrían abandonar en breve la ciudad, lo que dificultaría el mantenimiento del culto en la iglesia de la calle Chancillería, donde no radica ninguna hermandad.