Neptuno y Venus ya reinan en la entrada del puerto de Málaga tras meses de polémica
Las esculturas del artista Ginés Serrán se instalan de forma temporal durante seis meses mientras la opinión ciudadana toma el pulso a una de las intervenciones artísticas más debatidas de la ciudad
Las esculturas de Venus y Neptuno, obra del artista Ginés Serrán, ya forman parte del paisaje de la entrada del puerto de Málaga. Desde este jueves, ambas figuras de bronce se encuentran instaladas sobre sus pedestales tras una operación que pone fin a meses de debate en torno a su colocación en uno de los accesos más visibles de la ciudad.
Las dos piezas, que no han estado exentas de polémica desde que se anunció su instalación, ya pueden contemplarse en la zona portuaria, donde comienzan a llamar la atención tanto de vecinos como de visitantes que se acercan a observarlas de cerca.
Las dimensiones de las esculturas son uno de los elementos más llamativos del conjunto. Sin pedestal, la figura de Venus alcanza aproximadamente cinco metros de altura, una proporción similar a la del célebre David de Miguel Ángel, mientras que Neptuno supera los diez metros, lo que convierte a la obra en un elemento escultórico de gran presencia en el entorno.
La colocación definitiva sobre los pedestales se ha completado este jueves. Algunos ciudadanos, no obstante, han mostrado cierta sorpresa con la escala del conjunto. Uno de los curiosos comentaba que "el pedestal que tiene lo veo demasiado grande. De pronto cuando entré por allí dije: '¿Dónde están?, que no las veo'", en referencia a la dificultad inicial para distinguir las esculturas desde ciertos puntos del acceso al puerto.
Más allá de estas primeras impresiones, la reacción de muchos de los visitantes ha sido mayoritariamente favorable. "A la gente, mayoritariamente, le gusta cómo han quedado en esta ubicación", se comentaba entre quienes se acercaban a contemplarlas.
La instalación llega después de cerca de dos meses de debate público en los que diversas instituciones culturales mostraron su rechazo al proyecto. Durante ese tiempo se promovieron iniciativas críticas y se llegaron a recoger alrededor de dos mil firmas contra la colocación de las esculturas.
Entre las entidades que se pronunciaron en contra se encuentran la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, el Ateneo de Málaga, la Sociedad Económica Amigos del País y el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales, además de partidos políticos y sindicatos que también cuestionaron la intervención artística.
En contraste, algunos ciudadanos defendían el valor cultural de la iniciativa y la trayectoria del autor. Uno de ellos recordaba que "el escultor es hijo de un pastor de Villanueva del Rosario, emigró y en China hizo estas esculturas. Ya hay obras suyas en varios sitios del mundo y aquí, sin verlas, nadie quería".
Otros visitantes apelaban directamente al valor subjetivo del arte. "Yo la veo bonita, lo que pasa es que hay gente para todo. Habrá quien critique el arte de las esculturas y habrá quien le guste. Eso es como todo", explicaba otra persona consultada en la zona.
También hubo quien expresó su apoyo a la presencia de nuevas obras en la ciudad, aunque reconociendo el debate generado. "De partida, todo lo que sea traer a la ciudad esculturas y nueva obra de arte, ¿por qué no? Yo creo que tiene su parte de fricción y habrá intereses para que se ponga o no se ponga", señalaba otro ciudadano.
El conjunto escultórico no se limita a los dos dioses clásicos. La instalación incluye también dos leones de bronce situados en el suelo, algunos metros por detrás de los pedestales, cuyas figuras reciben los nombres de Cecil y Shanda. Cada uno mide 1,90 metros de altura, más de tres metros de longitud y pesa alrededor de 750 kilos, dimensiones que los hacen incluso algo mayores que los conocidos leones del Congreso de los Diputados.
La presencia de estas obras en el puerto será, en principio, temporal. Según lo previsto, las esculturas permanecerán en esta ubicación durante un periodo improrrogable de seis meses, tras lo cual se decidirá su futuro definitivo.
La instalación estaba inicialmente prevista para el 21 de febrero, pero la fuerte oleada de críticas provocó que el proceso se paralizara mientras distintas administraciones analizaban la intervención. Durante ese tiempo se sucedieron informes y pronunciamientos institucionales, desde el Ayuntamiento —que sostuvo que no era necesaria licencia de obras— hasta Puertos del Estado.
Con las esculturas ya colocadas, la discusión abandona el plano institucional para trasladarse al terreno de la opinión pública. A partir de ahora serán los ciudadanos, los visitantes y el paso del tiempo quienes determinen si Venus y Neptuno acaban consolidándose como un nuevo elemento reconocible del paisaje urbano malagueño.