PP y Vox consolidan su acuerdo con la aprobación del presupuesto
La ordenanza de movilidad se modificará para que no se multe en Cartuja si no se superan los niveles de contaminación. Se reforzará la comprobación de la documentación que se exige a los inmigrantes para empadronarse
Sevilla tendrá sus presupuestos para 2026 y se ha visibilizado en la aprobación inicial del documento en el Pleno extraordinario, con varios desalojos incluidos y un claro enfrentamiento entre izquierda y derecha, después de que el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, y la portavoz de Vox, Cristina Peláez, hayan rubricado el acuerdo en el que se aceptan buena parte de las exigencias de la formación de ultraderecha, especialmente con la zona de bajas emisiones, sin multas cuando no se superen los niveles de contaminación, y el reforzamiento del control de la documentación a los inmigrantes para ser empadronados.
El “Acuerdo de medidas por Sevilla 2026” se “ajusta a la ley”, según Peláez, y no “supera ninguna línea roja”, decía Sanz, y contempla siete puntos, algunos ajustados al límite legal, como es el caso de la futura reforma de la ordenanza de movilidad para ajustar las sanciones a sólo cuando los niveles de contaminación se superen o el refuerzo de las comprobaciones de la documentación que presenten los inmigrantes que quieran empadronarse.
Los otros puntos se refieren a parques empresariales (incremento en 4,5 millones para viales); mercados de abastos (créditos por 160.000 euros más); un plan de mejoras viales (sin asignación definida); que la Unidad de Intervención de la Policía Local incluya la lucha contra la venta ambulante; y la reducción del límite del 10% de los pisos turísticos para toda la ciudad.
El tenso debate lo cerraba el propio alcalde agradeciendo a Vox que volviera a anteponer “los intereses de la ciudad a los partidistas o personales” y acusando a la oposición, pero especialmente al PSOE de no hacerlo. “Lamento que, fundamentalmente el PSOE, soñara con bloquear y paralizar de nuevo la ciudad”, le esperaba Sanz a Muñoz, que le acusaba directamente de estar “condicionado” por Vox y por Madrid, renunciando a la autonomía municipal y cruzando líneas rojas en inmigración o cambio climático.
Pero quien sacaba pecho de verdad en el debate era Vox, cuya portavoz hablaba explícitamente del presupuesto que ambos partidos habían aprobado y que son continuidad del pacto que ya se alcanzó para las cuentas de 2025. “Habrá más dinero para lo que de verdad importa”, decía Peláez al hablar de las partidas de cooperación internacional, de igualdad o de memoria democrática que se eliminan del presupuesto, defendiendo su impronta tras “tres décadas de gestión socialista”.
El acuerdo PP y Vox ha sido muy criticado por la izquierda, apuntalada además por los desalojos (habituales en las sesiones plenarias del Ayuntamiento de Sevilla) de ciudadanos que se mostraban contrarios a la irrupción de las políticas de la derecha de los populares, ahora intensificadas con la influencia de Vox.
Aunque era Sonia Gaya la encargada de cuestionar las cuentas del PP, cerraba la intervención por parte del PSOE un muy duro Antonio Muñoz, que directamente las tildaba de “poco ambiciosos” e ideológicamente condicionados por Vox”, acusando al alcalde de no tener “autonomía para gobernar” e incluso le acusaba de ir en contra de la “legalidad vigente”. “Se cruzan líneas rojas cuando el Ayuntamiento asumen competencias que no son suyas”, decía al hablar del padrón de inmigrantes.
“A usted le falta modelo de ciudad, usted no sabe qué hacer con Sevilla y a todo ello ahora le incorpora principios y políticas de la extrema derecha, que niegan el cambio climático, la violencia machista o le molesta buena parte de la programación cultural”, resumía Muñoz.
Desde Con Podemos-IU intervenían tanto Susana Hornillo como Ismael Sánchez. La primera recordaba los informes de Intervención sobre los ingresos, el empeoramiento de los servicios públicos y cómo se basan en un modelo “modelo conservador y desigual que excluye a la mayoría social”, mientras que el segundo ha advertido que el próximo año se volverán a traer modificaciones presupuestarias y crecerá el endeudamiento.
“No sé si odian más a las mujeres, a los inmigrantes o a los sindicatos”, les decía Sánchez al cuestionar que el PP siga “dándole la mano a la ultraderecha”, críticas muy similares a las que se hacían desde el PSOE y que en la última intervención de Vox le diera pie a Peláez para criticar abiertamente las políticas de izquierdas y citar directamente el caso de Paco Salazar y la actuación del PSOE, provocando un agrio enfrentamiento con la bancada socialista.