La dimisión de la gerente de Granada aviva la crisis sanitaria
Ni la renuncia (forzada o no) del viceconsejero de Salud y del gerente del SAS ni el nivel del argumentario deslizado el miércoles en sede parlamentaria por el consejero Aquilino Alonso han logrado aplacar la crisis que azota a la Junta por el flanco de la sanidad pública. A la cadena de malas noticias para Susana Díaz se le sumó este jueves el eslabón de otra dimisión de altura, la de la directora gerente del Complejo Hospitalario de Granada que desde noviembre había cargado sobre sus espaldas con la responsabilidad de ejercer de interlocutora con las combativas plataformas y con los sindicatos que acabaron negándose a compartir más mesa con ella.
Cristina López Espada daba también el portazo a su labor institucional en la Consejería alegando, en una entrevista radiofónica, que se ha quedado “sola defendiendo algo que no sé si los que están encima mía defienden”. Se refería al desmantelamiento total, aprobado el martes por el Consejo de Gobierno de la Junta, de los decretos de fusión hospitalaria en Granada y Huelva, germen del estallido social en forma de manifestaciones ciudadanas. Se marcha recordando que ella ya asumió “errores” en las reuniones con las otras partes y que “el nuevo marco jurídico” tras la derogación del proyecto le “crea dudas”, así que prefiere apearse en marcha.
Algún peso pesado de la oposición subrayaba en el Parlamento andaluz que esta renuncia “ni la conocía el consejero”, frente a las del martes que la propia Susana Díaz habría “obligado a acatar” para intentar desactivar la bomba de relojería que puede dañar sus ambiciosos planes de asaltar Ferraz. El primer cortafuegos no le ha servido al Ejecutivo socialista. Ni las dimisiones de los interlocutores con los que ya se negaban a dialogar nadie, ni la aniquilación de las fusiones, ni la débil versión de los hechos del consejero Alonso... Plataformas y oposición reclamaron este miércoles “más”. Las primeras se concentraron a las puertas de la Cámara y dejaron claro que no enterrarán el hacha de guerra mientras no haya más víctimas políticas y, sobre todo, hasta que no haya un cronograma claro de los pasos que la Administración autonómica pretende seguir dando para salir del atolladero.
El tema del Pleno
La vertiente política tampoco es más halagüeña. Izquierda Unida, Podemos y Partido Popular insisten en celebrar un Pleno monográfico sobre la crisis sanitaria en el que sacar a relucir la enciclopedia de reproches que han acumulado en los últimos meses. Ahí es vital Ciudadanos, asediado por el resto de la oposición para que se una a su frente. El patio del Parlamento acogió por unos minutos un improvisado intercambio de pareceres entre Moreno Bonilla y Juan Marín como tanteo. El segundo de ellos ha elevado el tono en el campo sanitario contra Susana Díaz porque teme que la crisis acabe quemando también a su partido, pero se da de margen hasta el martes, cuando el consejero reciba a las plataformas, para decidir si respalda ese Pleno en el que su formación quiere que se votasen resoluciones, lo que obligaría a la Junta a adoptar medidas concretas.
Lo que también daba este jueves por confirmado buena parte de la oposición es que Aquilino Alonso está en el alambre. El portavoz del Ejecutivo negó el martes a preguntas de este medio que haya presentado la renuncia o se la haya exigido la propia Díaz. Incluso fue alabado. Lo que se barrunta es que la presidenta le mantiene por un doble motivo: su hoja de ruta personal no contempla terremotos y, además, se guardaría la carta del consejero por si el temporal arrecia más.
Toda la oposición unida
Mientras tanto, el Pleno del Parlamento aprobaba este jueves una proposición no de ley del PP-A en la que muestra por unanimidad su apoyo a la paralización de las fusiones hospitalarias y pide a la Junta que inicie un proceso de negociación con todos los profesionales implicados, colegios profesionales, sindicatos, Junta de Personal y plataformas ciudadanas, entre otros, para diseñar un nuevo modelo de gestión sanitaria que dé respuesta a las necesidades de los profesionales y los andaluces y que garantice una asistencia sanitaria integral de calidad e igual para todos, con independencia de donde se resida.
También se dio luz verde por unanimidad de la Cámara a reclamar a la Junta la puesta en marcha de un plan de estructuras sanitarias con un calendario concreto de ejecución. Con el apoyo de todos los grupos salvo el voto en contra del PSOE-A, el Parlamento pide al Gobierno andaluz que modifique las partidas presupuestarias que sean necesarias y las ejecute en su integridad, comprometiéndose a no llevar a cabo más recortes presupuestarios, y que incorpore 25 millones en los Presupuestos de 2017 para la Atención Temprana.
En el capítulo de anécdotas, el Ayuntamiento de Albolote abrirá un expediente informativo al agente de la Policía Local que el miércoles aupó a hombros al doctor Jesús Candel, ‘Spiriman’, a su salida de los juzgados. La alcaldesa, Concepción Ramírez (PSOE), mantuvo una reunión con él y con el jefe del Cuerpo en el que se le trasladó el inicio del trámite. Candel le agradeció ayer el gesto y lo achacó a que era para sortear a tantos manifestantes.