El embajador de Japón vuelve a su país y echará de menos las croquetas
El embajador de Japón en España, Takahiro Nakamae, ha cerrado su etapa en España con un vídeo grabado en la calle, sin protocolo y con mucha cercanía para agradecer el cariño recibido durante su misión diplomática. Un mensaje breve, directo y con la simpatía de quien no solo ha trabajado aquí, sino que se ha empapado de la cultura española.
Hay cosas que el embajador va a echar de menos… y algunas las tiene muy claras. Para empezar, habla de croquetas, tipo listo. También se marcha con buen sabor de boca a vino español, que ha descubierto en todas sus formas.
Y no se olvida del queso. Nakamae ha probado lo suficiente como para que el regreso a Japón incluya un luto gastronómico en toda regla.
A esa lista se suman los pequeños rituales cotidianos: las tapas improvisadas, los cafés que duran más que la reunión que los motivaron, y esa costumbre tan española de decir “vamos picando algo” y acabar con media mesa llena de comida.
El embajador se despide con gratitud y con la serenidad que lo ha caracterizado, pero su vídeo deja claro que España no ha sido para él un simple destino diplomático. Ha sido un lugar vivido, degustado y disfrutado. Un sitio donde, además de reforzar las relaciones entre los dos países, ha descubierto que aquí la diplomacia también se ejerce alrededor de una mesa.
Nakamae vuelve ahora a Japón con los deberes hechos, el estómago lleno de recuerdos y con la certeza de que, si algún día vuelve, será recibido con la misma calidez… y probablemente con un plato de croquetas.