J. S. Canales

¿Aceras y/o caminos de cabras?

Los responsables de parques y jardines no suelen acertar a la hora de implantar árboles que destrozan los acerados
Acerado de la zona de la avenida Costa de la Luz. - VH
Acerado de la zona de la avenida Costa de la Luz. - VH

El Ayuntamiento de Huelva acaba de dar un paso bastante aceptable con el que pretende poner en buena parte al día una respetable actualización en lo que se refiere a la modernización de, sobre todo, pavimentos y dejar para la historia esos a veces insoportables adoquines en el mismísimo corazón de la ciudad. No estaría de más una encuesta para conocer en  toda su dimensión el grado de aceptación de unas obras que nos llegan un poco tarde, pero todavía a tiempo, y favorecer una mayor estancia en ese entorno y con ese grado de aceptación por la ciudadanía al llevar a cabo estas importantes mejoras a otras zonas de la ciudad, y si no en su totalidad, al menos renovando pavimentos y acerados para acabar de una vez por todas con esos auténticos caminos de cabras o dejando a un lado esa sensación molesta y/o desagradable que supone algo así como ir tocando el piano en nuestro diario deambular…

La verdad es que, personalmente, he podido comprobar cierto grado de aceptación en una mejora acogida por esas personas con grado de movilidad reducida a las que, a pesar de mejorar sensiblemente su contacto con las vías públicas han sido dotadas de algo en lo que  por lo que hemos venido y seguiremos al pie del cañón para alcanzar ese grado de bienestar y seguridad en lo que a accesibilidad se refiere. Sí, hay todavía mucho por hacer y me gustaría que ese plan en el que se comprometía el actual equipo de gobierno municipal de garantizar –insisto- un grado de universalidad, conscientes de que llevamos bastante retraso y se necesita mucha voluntad y un gran esfuerzo financiero para -repito una  vez más- hacer más grata la vida a quienes suelen moverse en sillas de ruedas o vehículos de un elevado grado de comodidad y con autonomía suficiente por aquello de esa exigencia/necesidad de ser todos iguales (¿)…

No es la primera vez que doña Pilar pone especial énfasis en asunto de tanta trascendencia y proclama a los cuatro vientos una aspiración de tanta trascendencia por hacer de Huelva una ciudad más verde de lo que es en estos momentos, yo me imagino que no solo por hacer más verdes cada vez mayor número de espacios, sino por mejorar lo que ahora mismo nos preocupa: ¡las aceras! Sí, ahí sí que todavía hay mucho por hacer ya que los responsables de parques y jardines no suelen acertar a la hora de implantar árboles que destrozan los acerados y después de ser sembrados no fueron objeto de un seguimiento que acabase con tantos y tantos ejemplares que no saben qué es eso de la verticalidad. El primer exponente o ejemplo lo tenemos en el mismísimo centro de la ciudad y, por citar ese mal hacer las cosas, la entrañable calle de San Sebastián y, siguiendo el sendero, la avenida de Andalucía.

Sí, ahí es donde se impone un estudio a fondo porque parece que nadie ha dado con la tecla necesaria para sustituir ese auténtico bosque y las molestias y hasta peligro que encierran esas aceras en las que hoy se actúa y a la semana siguiente hay que volver a actuar. Yo creo que este estado de cosas debe contemplarse a la hora de trabajar por esa Huelva por la que -no está de más recordarlo- aspira y sueña la señora alcaldesa y a la que deberían proponer soluciones ahí donde el árbol crea más problemas que embellecer. (A propósito: dense un paso por la calle Jesús de la Pasión y verán, frente a la ermita de La Soledad, ese árbol con descarada inclinación, junto a esa palmera ya talada que se adentraba en el pavimento y finalmente corrió la misma suerte que la otra palmera símbolo de la plaza de Quintero Báez y daba otro nombre todavía más sonoro al entorno.  Sí, vayan y hagan fotografías de ese ejemplo de peligrosa inclinación sobre el coche que por lo visto no tuvo otra opción que estacionar justamente debajo del tronco-ramaje tan descaradamente inclinado).

Sí, doña Pilar, acepte de buen grado cuanto apunto a vote pronto, y en esa línea de abandono o falta de previsión en su día, hace que ahora mismo pongan su punto de mira los señores de Parques y Jardines y desde las avenidas de Cristóbal Colón-Humilladero de la Cinta suban y comprobarán que por uno de los acerados solo están muchos alcorques y maleza que ponen en peligro a las personas. No hacen falta más detalles: vayan al lugar y comprobarán cuanto estoy describiendo y, de camino, en la otra banda tendrán ocasión de dar una solución a los peligrosos espacios por donde discurre el agua y que un día trataron de mejorar a base de un simulacro de catarata o algo por el estilo, ciertamente acertado y apropiado para ese entorno del santuario que está pidiendo a voces diversas actuaciones de mejora y/o modernización. Sí, vayan y vean, tomen nota y actúen y, en consecuencia, recuerden que ese entorno no debe seguir tan descuidado como ahora. Eso…