J. S. Canales

¿Demasiadas improvisaciones urbanísticas?

Me estoy refiriendo a ese conglomerado de naves industriales de las más variopintas actividades y donde acceder siquiera a las que lindan con esa vía a medio terminar o mal terminada constituye toda una odisea
Carretera de acceso al hospital Vázquez Díaz. | Googlemaps.
Carretera de acceso al hospital Vázquez Díaz. | Googlemaps.

El otro día, a propósito de una un tanto minuciosa visita o desplazamiento a la parte derecha, sentido San Juan del Puerto, por la A-5.000, pude comprobar las muchas irregularidades urbanísticas de esta mi querida Huelva. Sí, me estoy refiriendo a ese conglomerado de naves industriales de las más variopintas actividades y donde acceder siquiera a las que lindan con esa vía a medio terminar o mal terminada (¿) constituye toda una odisea y hasta arriesgada, y aparte navegar más adelante en una serie de a modo de conclusiones más que lógicas irritantes dada -repito e insisto- la variedad de actividades. La mayor conclusión surge cuando me adentro en un acceso poco más o menos -tomen nota en Urbanismo y Carreteras- que rozando el término tercermundista, la señalización horizontal brilla por su ausencia y  ni siquiera una cartelería lo más visible posible (¿) que nos pueda indicar hacia nuestro objetivo a visitar, como por ejemplo, hasta no hace mucho tiempo, un Centro de Resonancia Magnética...

Sí, creo que el lector se va situando, y en el supuesto que lo haga peatonalmente hablando, resulta que desde que se adentró por un a medio terminar arcén (¿), una doble fila de personas y vehículos grandes y pequeños están dificultando los que tratan de adentrarse procedentes de San Juan del Puerto y desde la capital, vía avenida de las Fuerzas Armadas y cruces de la H-30 y A-49. ¿Ya estamos situados? Bueno, lo que viene ahora no deja de sorprendernos e indignarnos en una zona en la que -repito e insisto- confluyen unos y otros y los frenazos y claxons apabullan al más pintado. Desde que abandonamos la ¿avenida? hay pequeños tramos de acerado y/o arcenes y hay momentos en los que el peatón tiene que ir pisando el asfalto y terreno resbaladizo y hasta sorteando árboles que deberían ser aceras con siquiera un mínimo de ancho...

Sí, ¡qué desastre para una vía que debió haber sido desdoblada y no que efectuar giros con una apenas visible señalización sobre el suelo! Sí, de la época de Mari Castaña, cuando circulaban los carros y las hermandades rocieras de Huelva iban hacia El Rocío por el mismísimo camino. Increíble pero cierto, ¿no le parece así al lector? La verdad es que son demasiados los núcleos industriales a un lado y otro de la calzada, y hasta -tomen nota en Carreteras de la Junta de Andalucía- un giro hacia la izquierda, desde Huelva, para acceder al hospital Infanta Elena, así por lo memos desde hace 40 años y a pesar de que la A-49, en línea recta, se encuentra poco más o menos que a un kilómetro o algo más (¿). Sí, ¿por qué no han aprovechado ese tercer carril que van a ejecutar ahora para materializar lo que debió hacerse cuando la autovía entró en servicio?

Sí, cosas de mi Huelva, como, adentrándonos en la zona de marras, que no deja de ser un pañuelo, el acceso al otro hospital de marras, el Vázquez Díaz, que para acceder se hace por la Ronda  Norte, casi a la altura del Juan Ramón Jiménez, y que carece de arcén -otra incongruencia que añadir- cuando debería disponer de acerado, por la brevedad del tramo y ante la necesidad de disponer de un acceso cómodo y seguro para, por ejemplo, como ya he apuntado en otras ocasiones, acceder al complejo de Aspapronias, con grandes posibilidades de desarrollo, como implantar una residencia para familiares de visita a las instalaciones, u hostal -como otra alternativa- todo ello como otra fuente de ingresos y así paliar el abandono de puestos de trabajo  y después de la triste e inexplicable experiencia de la todavía inexplicable desaparición del Centro Especial de Artes Gráficas, sin dar cuenta a la opinión pública del por qué de ese cierre (¿) y no buscar otras alternativas… (¿)

¡Ah!, por cierto que un paso elevado de mayores dimensiones que el existente a poca distancia para acceder a instalaciones deportivas y dotar de acerado al susodicho acceso al Vázquez Díaz con la seguridad necesaria. Bueno, y ya está bien por hoy, porque en el tema de los polígonos industriales todavía quedan el Fortiz -por donde quiere ahora crecer la ciudad- y los existentes en torno a la  Empresa Nacional de Celulosas que, curiosamente (¿) pasó a mejor vida. Bueno, y no olvidemos el de Peguerillas y otros en el entorno portuario, que por lo visto cumplen ese mínimo de exigencias, y dejando a su ya consumada inoportunidad al Polígono Industrial de la avenida Montenegro, que sigue ampliando instalaciones a pesar de las perspectivas halagüeñas, por cierto, de ese milagro portuario que, dicho sea de paso, prepara un plan de expansión-modernización en las pioneras instalaciones del Muelle de Levante. Las cosas así, -dicen- Huelva necesita más movilidad por parte de sus representantes parlamentarios, para -comida aparte- ¿cuándo terminarán de desguazar aquel milagro de astillero, hoy, por lo visto, en estanbai” ¿no? Eso.