¿Una riqueza mal aprovechada?
Sí, me permito un punto de reflexión para el lector si le pedimos que compare qué podrían hacer ¡todavía! en Málaga y/o en cualquier otro enclave de la Costa del Sol si dispusiesen de ese altísimo porcentaje de costa virgen que nos tienen vedado en esta bendita pero ¿desafortunada provincia?, a cuyo inventario de recursos naturales no parece llegarles nunca su hora. La pregunta no puede ser más inquietante a la vista del insólito, increíble e injusto panorama que estamos o estaremos viviendo precisamente por disponer de una joya de la naturaleza que solo, hasta la fecha, nos trae sobresaltos e incógnitas que desde que existe Doñana como Parque Nacional jamás hemos podido valorar. Sí, Doñana, un espacio de la naturaleza viva y pura que hace medio siglo, antes de su declaración como Parque Nacional y/o Reserva de la Biosfera, disponía de unas increíbles reservas de aguas subterráneas que, como apuntaba en otro artículo, la FAO se apresuró a espabilar a España para qué la declarase de Alto Interés Nacional. ¿Por qué la FAO no dice ahora ni pío?
La verdad es que muy pocas veces ha izado Huelva esta bandera y, a su sombra, dentro de ese territorio-playas salvajes, salvo el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, han surgido unas instalaciones que nos dibujan un panorama ciertamente alentador a la vista de esos experimentos espaciales -a un lado los tecnicismos- que de momento en Sevilla, por ejemplo, tratan de sacarle el máximo partido a pesar de que la ampliación del INTA en El Arenosillo ya está en marcha y desde hace algún tiempo aparecen en el azul y despejado horizonte del Océano Atlántico las estelas de esos objetos voladores imitadores de vuelos de inferior categoría a las instalaciones pioneras de la NASA que tanto nos han ilusionado recordando la singular hazaña, vía marítima, de Cristóbal Colón y sus hombres de Palos de la Frontera al “descubrir un nuevo mundo”.
Sí, de ilusión vive el hombre y de sentirse discriminado, aquí, también. La inmensa franja litoral virgen de Huelva que dicen es la mayor de España está demasiado encorsetada a la vista de las instalaciones militares existentes y, con Doñana alzado de manos, igual que sus míticos y privilegiados linces, hace ya años que nos chafaron aquel ilusionante proyecto de Costa Doñana que de la noche a la mañana puso freno a la creación de riqueza y turismo de mucha mayor calidad precisamente por las privilegiadas condiciones de sus arenas que -lamentable pero cierto- una Central Nuclear como El Arenosillo estuvo a punto, y lo hizo, de frenar las ilusionantes perspectivas que allá por los 60 presentaba el sector de levante de la Costa de la Luz onubense que llegamos a compartir con la hermana Cádiz.
¿Se imaginan 120 kilómetros de costa -que dejó de llamarse de la luz por parte de Huelva (¿) y compartiendo excelencias con otra provincia que nadie entiende, dicen que Doñana tiene la culpa y nadie se atreve a decir lo contrario- que tiene que bordear otra provincia, la de Sevilla, porque todavía no ha habido nadie con dos… que se incline por el puente? ¡, cuando menos, por la falta de estímulos e iniciativas que nos caracterizan, para implantar un servicio de ferrys que sería el hazmerreir de esa Europa que nos admira y nos visita pero que tampoco -salvo en lo de Doñana- mueve ficha para poner las cosas en su sitio. Si esto ocurriese con Gibraltar y Doñana seguro que ya habría puente. Eso de “Doñana no se toca” es la mayor aberración en boca de quien sí suele encontrarse a gusto para descansar en Doñana y ni siquiera en gratitud se acuerda que los problemas del agua son mas que alarmantes e injustos, precisamente porque o los presupuestos se quedan cortos o no se habilitan. ¿Qué tal si el presidente del Gobierno decidiese apadrinar a Doñana y, de paso, tener algunos detalles con sus tutores, sin nada, salvo sobresaltos, a cambio” Sí, lo del padrino puede ser válido. ¡Huelva, Huelva, Huelva!...