J. S. Canales

¿Solo ferrocarriles para la historia?

La primera decena de este mes se cumplen dos meses de la interrupción (¿¿) del tren de pasajeros y de mercancías - ¿por qué no?- del que comúnmente llamamos tren de la Sierra o Huelva-Zafra
Vías de tren. | Europa Press.
Vías de tren. | Europa Press.

La primera decena de este mes se cumplen dos meses de la interrupción (¿¿) del tren de pasajeros y de mercancías - ¿por qué no?- del que comúnmente llamamos tren de la Sierra o Huelva-Zafra a consecuencia de los temporales y siempre en base popular de aquello de nuestro gozo en un pozo y después de una paralización de dos años y una inversión de 250 millones de euros y ahora a la espera de la situación que se plantea después de una reforma prácticamente integral de la línea y por aquello de  que las borrascas hayan puesto en entredicho la renovada infraestructura planteada –leo- para mejorar la seguridad y rebajar los tiempos de viaje con plenas garantías para los viajeros, ya que lo de las mercancías es comida de otro costal… La conclusión final es que, como suele decirse, la cosa, ahora, pude ir para rato y los trenes o el tren de la Sierra es algo que empieza a ser historia…

El ferrocarril ha sido desde siempre parte del paisaje onubense más de un siglo y, leo, actualmente perdura con otros fines sociales y culturales que diversas entidades y asociaciones tratan de recuperar y que están haciendo una valiosa labor por preservar el rico patrimonio ferroviario que aún persiste. El libro ‘Los ferrocarriles en la provincia de Huelva, un recorrido por el pasado’ nos permite conocer la historia de esos ferrocarriles y la situación actual de los mismos, que, con el paso del tiempo han sido conocidos por pocos y olvidado por muchos y que la Universidad de Huelva recogió en su día con profunda satisfacción de una parte importante de la Historia de la provincia de Huelva, como apunta en la presentación de la obra Francisco José Martínez López, rector que fue de la institución universitaria onubense.

El libro en cuestión nos ofrece una exhaustiva panorámica de lo que ha sido  el ferrocarril en Andalucía, y centrándonos en la provincia de Huelva como fue la gestación del ferrocarril MZA Sevilla-Huelva, la línea Zafra-Huelva, un olvidado corredor ferroviario por potencialidades y, curiosamente denominado el ferrocarril de Huelva a Ayamonte, sus características y construcción y que pasó a la historia y nos demostró la necesidad de unir Huelva con el sur de Portugal. ¡Ah! Y curiosamente el libro nos permite recordar “un ferrocarril olvidado”, el tren de la Punta del Sebo, que también pasó a la Historia. Las cosas así y en esa línea de dejadez que tanto nos caracteriza y subraya el carácter indolente de esta tierra, no podemos olvidar el llamado ferrocarril estratégico de Huelva a Ayamonte: sus orígenes y construcción. La línea de Huelva a Ayamonte llegaría a ser algo así como la red caminera, un medio de transporte casi generalista. El medio de transporte terrestre de masas por excelencia.

Dice su autor que la línea de Huelva a Ayamonte por Gibraleón -atención al dato-, a pesar de gestarse a finales del siglo XIX, sería un ferrocarril propiamente del siglo XX, sometido a las mismas vicisitudes y convulsiones que en esta centuria afectarían a Europa en general y a España en particular. La Gran Guerra Europea afectaría de forma particular al ferrocarril costero -curiosa expresión-, de forma que las obras, cuya duración estaba prevista en tres años, se prolongarían durante más de dos décadas. La línea entró parcialmente en servicio el año de la involución de 1936, por necesidades militares, y de forma total en 1940, en un contexto de escasez extrema y represión de la demanda. A principios de los años 80, en plena ola de reconversiones del primer gobierno socialista, se plantea el cierre de la línea al catalogarse solo altamente deficitaria, lo que llegaría a ocurrir en septiembre de 1987. Así, pues, la línea estuvo en servicio durante apenas 50 años, un tiempo insuficiente para el óptimo aprovechamiento y amortización de la inversión realizada, lo que posteriormente no justificaría su construcción.

Al hilo de este ferrocarril efímero, puedo leer que “en todo el Algarve existe un interés extraordinario por la construcción de este ferrocarril que pondría en comunicación directa a Lisboa con Sevilla, con mucha más facilidad que el proyectado tendido de la Sierra de Aracena. Además, en El Algarve aspiran a que el puerto de salida de sus mercancías sea Huelva, porque carecen de un puerto en condiciones de recoger el enorme tráfico de que es capaz aquella hermosa región, la más rica de Portugal. (A partir de ahí hay mucha historia y se habla de que el ferrocarril seria explotado por MZA, es decir, en combinación con la línea de Zafra a Huelva en el tramo Gibraleón-Huelva). Curioso, ¿verdad? El ferrocarril de Huelva a Ayamonte llegaría a ser una realidad a mediados del siglo XX y su desaparición en 1987 como ya queda anotado, y, bueno, en medio de todo esto aparecen los AVE a raíz de la Expo-92 y llegando a nuestros días se enraíza lo de Sevilla-Huelva-Faro, algo ciertamente viable con un Zafra-Huelva en descanso y lo peor de todo es que esa conexión está en la panorámica del Puerto de Huelva y se convierte en un asunto más serio de lo que parece y no admite más controversias y demoras. El tiempo lo dirá y Huelva tan  expectante como siempre, ¿no? Sí, eso…