Los trenes de Mari Castaña
Ala vista de lo que viene aconteciendo y que al memos ha venido ocurriendo en distintos puntos del sistema ferroviario español no queda más remedio que pensar que eso de los gafes esconde algo más que pura y simple fantasía. A nosotros, claro está, nos preocupa muy seriamente ese futuro en el que estamos inmersos y el hecho de que con el acontecer de los años hayamos pasado de varios ciclos de esplendor a un panorama ciertamente desolador. La implantación de la alta velocidad fue uno de los hechos que dieron contenido a la conmemoración esplendorosa del 500 aniversario del descubrimiento de América y no precisamente en lo que a Huelva se refiere, sino todo lo contrario, ya que entre ese antes y después de 1992 se materializó la desaparición de una de las tres líneas con las que Renfe operaba en la provincia de Huelva y ni siquiera se llegó a apostar anunciando que por aquello de la proximidad podría encajar perfectamente un AVE Huelva-Madrid vía Sevilla…
Sí, tengo en mis manos el libro ‘Los ferrocarriles en la provincia de Huelva. Un recorrido por el pasado’, del que es autor-director Emilio Romero Martín junto a otras firmas y todo ello avalado por la Asociación de Amigos del Ferrocarril y la Universidad de Huelva… Una obra como para quitarse el sombrero que nos muestra un panorama grandioso con el ferrocarril como protagonista y al calor del panorama minero que asociado al Puerto de Huelva hacen de esta provincia un auténtico emporio en materia de comunicaciones. A la vista de otro libro titulado ‘Ferrocarriles mineros de la provincia de Huelva’, de Antonio Perejil Dely, se pone de relieve por el autor que en los albores del siglo XXI, dos pequeños ferrocarriles mineros se resisten a desaparecer, como el de Tharsis, o como el de Riotinto, que aunque con un uso turístico, renace de sus cenizas con nuevos bríos, así como de otros que desgraciadamente ya desaparecieron… y que ahora mismo serían los mejores aliados para la promoción turística de la Cuenca Minera.
La realidad es que entre los siglos XX y XXI los sobrevivientes han sido el tren que a trancas y barrancas nos une con Sevilla y enlaza con Madrid, pero nada sobresaliente que contar; eso sí: mencionar el Huelva-Zafra y que no fue capaz de ir mejorando y unirnos como alternativa con al anterior Huelva-Sevilla y sí materializar una aspiración o proyecto de prolongar desde Zafra y vía Logrosán acercarnos a Madrid. Un tema que surgió cuando aquel Plan de Promoción Turística Huelva-Costa de la Luz y se imponía esa alternativa como mejora ante las perspectiva aparejada al Polo de Promoción Industrial primero y de Desarrollo después. ¡Ah! y para colmo de males esa tercera alternativa entre, curiosamente, Gibraleón y Ayamonte, o sea, con la frontera portuguesa y presagiando esa unión que a marchas forzadas queremos ahora materializar, y todo ello sobre ese Huelva-Zafra que acaba de estrenar -dicen- importantes obras de mejora-modernización -de ingenuos hablar de inversiones- para no pasar a esas catenarias que hubiesen materializado una puesta a punto como a la actual conexión Huelva-Sevilla-Madrid o Sevilla-Huelva-Faro. (La realidad es que entre gafes y manos negras todo parece seguir moviéndose y nos encontramos después de haber estado cerrada la Zafra-Huelva durante un mes por ese otro maldito tren de borrascas, la reapertura aparece con limitaciones de velocidad en algunos puntos del recorrido mientras los trabajos continúan en la infraestructura).
Sí, ¡qué panorama! mientras las líneas férreas con Sevilla y Zafra suman 23 tramos con límites de velocidad, retrotrayéndonos y convirtiéndonos esas restricciones a cuando hace ya muchas décadas convertían en más largos y lentos los viajes en tren y, resumiendo, si la conexión con Sevilla es deficiente, el conocido como tren de la Sierra podría ser considerado como un viaje al pasado. Sí, la verdad no es otra que –leo- “nos ha costado muchos años de reivindicaciones recuperar de una manera digna nuestro tren de la Sierra -qué entrañable, ¿verdad?- y todo ello siempre olvidado entra tantas demandas del AVE. Y aunque esas sean justas, este tren es el que nos da vida a muchos onubenses. Ahora está cerrado para los pasajeros y ni sabemos cuándo va a volver. ¡Ah! y lo curioso es que si para Extremadura es su salida al mar por el Puerto de Huelva, esa es la única esperanza de que nuestros vecinos esgriman aquello de que la unión hace la fuerza, ¿a qué esperamos para recurrir a la medicina de la calle y quienes nos representan empiezan a incordiar un poco como única forma de conseguir lo que nos pertenece? Eso.