La vida vuelve a dos edificios emblemáticos
A la vista está que dentro de cuatro años, es decir, antes de finalizar esta década, un lugar desde antaño bullicioso por la estación de ferrocarril mal llamada ‘Huelva Término’, aunque la realidad sitúa a esta ciudad como lo último de España, y a su lado el no memos histórico y entrañable Colegio de los Ferroviarios, dejarán dado su actual estado de conservación, dos elementos puerta de acceso a la Huelva que se está demostrando cautiva a los visitantes al adentrarse en unos terrenos auténtico privilegio que nos ha concedido la naturaleza y desde esa fecha punto neurálgico de la Huelva marinera del Tinto y el Odiel, a lo que conocíamos como “ir a la pescadería”.
Sí, como leo en un artículo del presidente de la Diputación Provincial, “nuestro territorio es un tesoro natural que cautiva a los visitantes con su riqueza y su diversidad paisajística”. Sí, a Huelva le ha tocado la lotería de, por su historia y sus monumentos más acreditativos, permitir en momentos cruciales la recuperación de sendos edificios de épocas posiblemente coincidentes condenadas desde hace años, precisamente por una actitud algo más que indolente, al más absoluto abandono en la antesala de esa Huelva que empieza a ser la realidad que todos deseamos. El señor Toscano Contreras, nada más coger el timón del renovado organismo supramunicipal, puso su punto de mira en esa nueva entrada a la Huelva de la modernidad y el progreso que supone hermanarse con las pioneras y primitivas instalaciones pesqueras primero y luego polivalentes y luego, por mandato del progreso, situadas a la retaguardia de ese otro emporio de riqueza situado en la confluencia de esos dos ríos históricos donde todo empezó…
La historia empieza a hacer un poco de justicia con Huelva y de la mano de un político cuya juventud lo dice todo puede cambiar la senda y el punto de mira en lo que a conservación de edificios históricos se refiere. La ocasión me da pie a reflexionar sobre ese manido asunto relacionado con el secular abandono de –insisto- inmuebles situados en el mismísimo casco urbano y cuyo inventario, descripción y estado será motivo de un profundo análisis en próxima entrega. Así, al hilo de esta iniciativa de la Diputación Provincial, el Colegio de los Ferroviarios albergará la sede institucional. Sí, un aplauso para esta revolucionaria recuperación patrimonial del antiguo eje ferroviario en el mismísimo centro de Huelva, para lo que, de la mano del Ayuntamiento que preside doña Pilar Miranda Plata, ha firmado el acuerdo para la venta de la histórica terminal y la cesión de la parcela para la nueva sede provincial de Martín Alonso Pinzón o Gran Vía, y de cuyo futuro ya tendrá tiempo de hablar y esbozar ideas el gran protagonista de esta singular operación urbanística que debe marcar –insisto- el inicio de un contundente y rápido plan de recuperación de ese otro patrimonio en el olvido y el abandono, que todo debe decirse, ¿no? A todo eso subrayar el esfuerzo inversor a realizar, ya que la reforma de los dos edificios y la obra nueva de la parcela se llevarán 27 millones de euros.
La verdad ante todo, pocas veces en mi vida profesional soy testigo de esa estrategia integral emanada de una institución supramunicipal cuya labor pocas veces salía de puertas adentro y estaba anclada en algo como ‘mantente mientras cobro’ en el argot popular y basándome en eso de la indolencia que tanto nos caracteriza, a pesar -hay que decirlo todo- de que “nuestro territorio es un tesoro natural que cautiva a los visitantes con su riqueza y diversidad”… y, además, “adentrarse en Huelva es adentrarse también en su historia, en un fascinante viaje en el tiempo”.
En esa línea trazada por el señor Toscano Contreras “por una estrategia integral” -¡vaya frasesita!- hay que trabajar en muchos niveles y dejar a un lado estrategias y consignas partidistas, ya que de la unidad nace esa fuerza que nos permite sacar adelante la recuperación del cada vez más deteriorado edificio de la Prisión Provincial, y el edificio del llamado Stella Maris, auspiciado inicialmente por la Diócesis, y el recordado hotel Victoria…