“Un café entre amigos”: 25 años de una tertulia con alma isleña

La tertulia cumple 25 años. Un cuarto de siglo de palabras tejidas con respeto, inteligencia y una honestidad que ya no abunda

La última semana de este septiembre marca algo más que un regreso radiofónico: marca el reencuentro con una tradición, con una costumbre entrañable que ya forma parte del alma de San Fernando. Vuelve a las ondas Un café entre amigos, uno de los programas más longevos, queridos y esenciales de Radio La Isla. Será el martes 30 cuando, una vez más, los micrófonos se enciendan para dar paso al diálogo sincero, al pensamiento libre y a ese ambiente cálido que solo se consigue cuando la conversación nace del corazón.

Este año, además, la cita tiene un brillo especial. La tertulia cumple 25 años. Un cuarto de siglo de palabras tejidas con respeto, inteligencia y una honestidad que ya no abunda. Son 25 años en los que, semana tras semana, se ha ido construyendo algo más que un programa: se ha forjado un espacio de encuentro, reflexión y, por qué no decirlo, resistencia.

Porque en tiempos de estridencias y dogmas, Un café entre amigos ha defendido con uñas y dientes algo que debería ser sagrado: la libertad de expresión. No como eslogan vacío, sino como praxis viva. Aquí se ha dicho lo que se tenía que decir, aunque escociera. Aquí se ha aplaudido con generosidad y se ha criticado con argumentos. Y lo más importante: siempre desde el respeto, siempre desde la convicción de que el otro también tiene derecho a ser escuchado.

En sus micrófonos han resonado voces de la política, la cultura, la ciencia, la educación y el activismo. Muchas de esas voces, tristemente, ya no están entre nosotros, pero su eco sigue vivo. Hablan aún entre las pausas y las anécdotas. Nos acompañan en cada edición, como viejos amigos que jamás se van del todo.

Detrás de esta hazaña, una figura imprescindible: Juan Ibáñez, alma y brújula del programa. Su dirección, tan firme como generosa, ha logrado lo que parecía imposible: evolucionar sin renunciar a la esencia. Adaptarse a los nuevos tiempos sin claudicar ante lo superficial. El suyo es un liderazgo silencioso, de esos que construyen desde la escucha y el criterio. En una época de voces altisonantes, la suya ha sido, y sigue siendo, una guía serena.

Y hay momentos que ponen a prueba el verdadero compromiso con la comunicación. Durante el confinamiento más duro de la pandemia, cuando literalmente nos encerraron a todos, cuando la incertidumbre y el miedo dominaban nuestras vidas, Un café entre amigos no dejó de servirse ni una sola semana. Desde mi propia casa, con el apoyo técnico de mi equipo y a través de la línea telefónica, hicimos posible que aquella tertulia continuara, que la conversación siguiera viva, que la voz de San Fernando no se apagara. Aquel esfuerzo -logístico, humano y emocional- fue también un acto de resistencia. Un recordatorio de que, incluso en la adversidad, la radio puede seguir uniendo, acompañando y dando sentido.

Y es que Un café entre amigos no es solo un programa de radio. Es un símbolo. Un oasis de pluralidad donde conviven ideas, sensibilidades y generaciones. Donde la izquierda y la derecha se dan la mano para debatir, no para destruir. Donde las denuncias ciudadanas no caen en saco roto, sino que muchas veces han sido el primer paso hacia soluciones reales. Pocas cosas más nobles puede hacer un medio que esa: servir a su gente, ser útil a su comunidad.

Es justo también recordar que esta joya radiofónica pertenece a Radio La Isla, una emisora que es historia viva de San Fernando. Desde aquel ya lejano 12 de octubre de 1986, cuando se alzó como una de las primeras emisoras privadas del entorno, ha sido cronista, testigo y protagonista del devenir isleño. El próximo 2026 cumplirá 40 años, y eso bien merecerá su propio homenaje. Pero hoy, el aplauso es para esta tertulia que ha sabido hacerse un hueco permanente en el corazón de los isleños.

El salto a la televisión, a través del grupo Publicaciones del Sur, ha sido un acierto. Hoy, Un café entre amigos se emite también en 7TV, con la misma frescura, con el mismo compromiso. Confieso -y lo hago sin pudor- que sigo prefiriendo la radio pura. Esa que se cuela en la cocina mientras se prepara el café. Esa que nos acompaña en la soledad o en el tránsito. Pero también reconozco que la versión televisiva ha sabido mantener intacto el espíritu del programa. Y eso tiene mérito.

Permítaseme aquí una licencia personal -y espero que el lector la comprenda- por hablar desde el “nosotros”. Y es que mi vinculación con esta casa va más allá de lo anecdótico: tengo el privilegio de firmar una columna semanal en este mismo medio, y de conducir en Radio La Isla el programa Saboreando, donde también se celebra la conversación cercana y la cultura isleña. Por eso, no escribo estas líneas desde la distancia de un mero espectador, sino desde el afecto y la complicidad de quien comparte barco, ideales y micrófonos.

Para quienes hemos vivido lejos de San Fernando, escuchar la tertulia ha sido como volver a casa sin moverse del sitio. En los años en que internet aún no llegaba a todos, buscábamos la señal como quien busca un faro en la niebla. Hoy, gracias a la tecnología, es más fácil. Pero el efecto es el mismo: cada vez que sintonizamos Radio La Isla, sentimos que estamos de nuevo allí, en uno de esos tantos bares con alma, compartiendo un café con los amigos de siempre, envueltos por el acento que nos nombra y nos pertenece.

Por todo ello, desde estas líneas, quiero expresar mi más honda gratitud. A los que están y a los que ya no están. A quienes hablan y a quienes escuchamos. A quienes han hecho de esta tertulia mucho más que un programa: un refugio de ideas, un bastión de pensamiento libre, una celebración de la palabra.

Felicidades, Un café entre amigos. Gracias por recordarnos, cada semana, que el periodismo aún puede ser útil. Que la radio aún puede emocionar. Que la libertad, cuando se ejerce con respeto, sigue siendo la más poderosa de las herramientas democráticas.

Gracias por seguir ahí.

Gracias por seguir siendo la voz de San Fernando.