Pepe Oneto

Linares, Capital Mundial de la Tapa

Este encuentro no solo celebró la creatividad de nuestros fogones, sino que volvió a poner en valor un hecho incontestable: Linares es el gran templo de la tapa
Linares y sus tapas.
Linares y sus tapas.

Una cita histórica para la gastronomía. El pasado 21 de noviembre Linares vivió una jornada que marcará un antes y un después en su proyección gastronómica: el Primer Encuentro Gastronómico Linares, Capital Mundial de la Tapa, un proyecto pionero que nace del esfuerzo, la visión y el compromiso del Ayuntamiento de Linares, encabezado por su alcaldesa, Auxi del Olmo, y puesto en marcha con el entusiasmo incansable del concejal delegado de Comercio y Hostelería, Michel Rentero, y de la presidenta de los hosteleros linarenses, Mari Márquez. Ambos depositaron en mí, humilde comunicador gastronómico, toda su confianza desde el pasado mes de marzo, permitiéndome trabajar a su lado con alegría, dedicación, entusiasmo y un profundo agradecimiento, para dirigir este ambicioso proyecto gastronómico. 

El evento, celebrado en la antigua Estación de Madrid -hoy convertido en un moderno espacio cultural- fue un éxito rotundo. La excelente organización de Visita Provincia Jaén, dirigida por el joven Ángel Moreno, junto con la colaboración de la Cámara de Comercio de Linares, la Asociación de Comerciantes e Industriales de Linares y la Asociación Empresarial de Hostelería de Linares dio como resultado una cita impecablemente estructurada y llena de calidad humana y profesional.

La jornada comenzó con una mesa de debate innovadora -más sofá que mesa- donde se debatió sobre Linares como referencia del tapeo, que tuve el honor de presentar y moderar, en la que tomó parte, entre otros, el prestigioso, conocido y reconocido cocinero, Enrique Sánchez, rostro muy querido por la audiencia televisiva en Canal Sur por su longevo y exitoso programa Cómetelo, quien defendió la tapa y compartió su pasión por una cocina cercana, formativa y cargada de emoción. Posteriormente llegó el turno de los showcookings de un plantel de cocineros de altísimo nivel:

Estefanía Marchal, joven chef linarense, sorprendió con su cocina fresca e imaginativa desde la filosofía que aplica en su restaurante Alinea, de Roquetas de Mar, donde combina tradición andaluza con una mirada moderna y respetuosa con el producto local.

Rafa Bautista, linarense, aportó honestidad culinaria, un estilo directo y minimalista heredado de grandes maestros que han marcado su trayectoria, como así lo pone de manifiesto en su restaurante Ovejas Negras, de Barbastro, 

Alfonso Díaz, gallego de sangre y jienense de corazón, ingeniero y gastrónomo viajero, regaló una visión global fruto de sus experiencias culinarias en rincones tan dispares como Sídney, Tokio, Ámsterdam o Turín.

Juan Pablo Gámez, orgullo de Linares y chef de Los Sentidos, mostró la elegancia técnica que le ha valido importantes reconocimientos como su Sol Repsol, entre otros tantos reconocimientos por su impecable trayectoria profesional,

Antonio Gázquez, maestro, empresario hostelero, escritor culinario y divulgador gastronómico, llevó su sabiduría culinaria y pedagógica desde su restaurante-escuela Las Eras, de Taberna y la empresa que dirige, La Gergaleña, del Grupo Caparros

Tras las demostraciones se celebró un cóctel en el que se ofrecieron las tapas participantes en la reciente Ruta de la Tapa, resultando ganador la propuesta Ochío de pringá con puchero, del bar-restaurante Pipirrana.

Este encuentro no solo celebró la creatividad de nuestros fogones, sino que volvió a poner en valor un hecho incontestable: Linares es el gran templo de la tapa. Aquí la tapa se regala de verdad, sin incrementar el precio de la bebida, y además se elige de una carta amplia, variada y de calidad excepcional. Esta generosidad, sostenida por los hosteleros linarenses, explica el ambiente vibrante que llenaba —y llena— sus bares cualquier día de la semana.

Por todo ello, este evento no solo fue una fiesta gastronómica: fue una declaración de identidad. Linares demostró, una vez más, que es un lugar único donde la cultura de la tapa se vive, se comparte y se defiende con pasión.