Javier Fernández: “Tenemos que sembrar el árbol del urbanismo público”
El mercado de la vivienda está expulsando a una parte de la sociedad, dejándolos sin un bien de primera necesidad y eso requiere una intervención desde lo público y con la colaboración del sector privado. “Tenemos que sembrar el árbol del urbanismo público”, resumía el presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández, al analizar cómo hacer accesible la vivienda, y ponía como ejemplo las acciones que ha puesto en marcha la institución a través de Sevilla Activa, poniendo el suelo público para rebajar el precio, sacándolo de la especulación que encarece la vivienda pública.
En el Cortijo del Cuarto, donde la Diputación promueve el “gran barrio joven” de Sevilla, el Barrio de Quarto, el presidente de Diputación desgranaba en un Encuentro 7.0 de Publicaciones del Sur, una de las preguntas claves del momento: ¿cómo hacer accesible la vivienda? Para Javier Fernández, hay que dar un “volantazo” e intervenir desde lo público porque el problema “va a ir a más” si no se incluyen factores correctores para rebajar el precio de la vivienda (suelo, costes de producción, precios del módulo) y definir qué es una VPO, que a su juicio no debe superar el 33% de los ingresos de una familia.
Diputación ya ha puesto en marcha su fórmula en 31 municipios de la provincia de Sevilla, movilizando 70 millones de euros para subvencionar la construcción de entre 1.200 y 1.500 viviendas en suelo público, rebajando ese precio medio de 165.000 a 115.000 euros y limitando a unos 350 euros el alquiler. “Se subvenciona con 50.000 euros la compra o el 50% del alquiler, no es un modelo teórico”, reivindicaba Javier Fernández.
“Hay que sembrar el árbol del urbanismo público, meter la vivienda en la agenda de los alcaldes y poner más suelo público a disposición y sacarlo de la especulación, y decirle al promotor privado que hay que construir a precios asequibles”, decía. La fórmula parte también de que una VPO no puede alcanzar precios de 300.000 euros y de que, si hay fondos públicos, siempre deberá ser pública si es de alquiler y, si hay venta, con limitaciones, a los 25 ó 30 años, a precio tasado y con derecho de retranqueo. Fernández sí que fue muy crítico la Junta de Andalucía: “el precio del módulo ha provocado que apenas haya diferencia entre una VPO y la vivienda libre”.
Fernández cree que con el problema de la vivienda “no tenemos tiempo” y se trata de “arreglar el AVE en funcionamiento”, ejemplificaba, y su modelo implica que los ayuntamientos localicen suelo público para vivienda y lo incluyan en sus planes urbanísticos. “No somos promotores”, decía con respecto al papel de la Diputación, insistiendo en que necesitan al sector privado, “al que también hay que sentar en la mesa”, aplicando otras medidas encaminadas a cambiar los métodos constructivos caminando hacia la industrialización para reducir los tiempos (de doce a catorce meses máximos, decía) y en serie en algunos aspectos para abaratar precios.
“Tiene que haber de todo”, decía Fernández comparando el mercado de la vivienda con los coches, porque hay quien puede comprarse0 un coche de alta gama, pero debe haber uno asequible, porque se necesita para trabajar. “Tiene que haber espacio para el negocio pero también incluir la vivienda como si fuera un equipamiento público, decirle a la gente que una parte de sus impuestos igual que va para un colegio, también va para ayudar a que haya vivienda pública”, decía, apuntando que no es lo mismo una ciudad como Sevilla que un pueblo de la segunda corona metropolitana. “No hay un diagnóstico único, los niveles de renta son diferentes y no queremos que nadie se quede atrás, la administración tiene obligación de buscar una solución y tenemos que actuar rápido”, decía.
En cuanto al Barrio de Quarto, del que reconoció que “se han superado algunos desajustes entre instituciones”, es otro ejemplo de cómo la Diputación pretende actuar, quitarle tensión a un suelo público, 150 hectáreas sin especular con el terreno, para construir entre hasta 3.500 viviendas públicas y también vivienda libre, unas 2.000 más, pero siendo “rentable socialmente”. E insistía, se hará respetando el medio ambiente (la mitad del espacio será zona verde) y a todos los actores. “Es una gran oportunidad para Bellavista y será el barrio joven de Sevilla, y se hará con absoluta trasparencia”, decía, esperando que el próximo año se puedan ver los primeros movimientos de tierra.