Pepe Oneto

Cinco medallas, una Isla

an Fernando es cuna de arte y de talento. Cuna de personas que han dejado huella. Y lo ha sido siempre
Los cinco distinguidos.
Los cinco distinguidos.

El pasado 28 de febrero, Día de Andalucía, el Teatro de la Maestranza volvió a vestirse de gala para celebrar lo mejor de nuestra tierra. Este 2026, la Junta de Andalucía ha tenido el acierto de conceder la Medalla de Andalucía a la periodista isleña Sandra Golpe. Un reconocimiento más que merecido.

Sandra, presentadora y directora del informativo del mediodía de Antena 3, ha sabido convertir la información en un espacio cercano, ameno y riguroso al mismo tiempo. No es fácil informar con solvencia sin caer en la frialdad ni mantener la credibilidad sin renunciar a la naturalidad. Ella lo consigue cada día. Su estilo distendido y elegante demuestra que el periodismo puede ser serio sin dejar de ser humano.

Esta medalla no es solo un premio individual, sino también un reconocimiento colectivo. Porque Sandra es de San Fernando, es cañaílla y ha proclamado su isleñismo con orgullo siempre que ha tenido ocasión. Y eso dice mucho.

Con esta distinción, ya son cuatro los nacidos en La Isla que han recibido la Medalla de Andalucía en su máxima expresión actual. Antes que ella la recibieron, en 1993 y a título póstumo, el inmortal Camarón de la Isla; en 2004, la bailaora Sara Baras; y en 2018, la extraordinaria Niña Pastori. Cuatro nombres, cuatro trayectorias y cuatro formas distintas de engrandecer Andalucía.

Hay que añadir algo más. Antes de la estructura actual del galardón, la Medalla de Andalucía contó con dos categorías: oro y plata. En 1995 fue distinguida con la Medalla de Plata la también isleña Ana Rossetti -Ana María Bueno de la Peña-, una de las voces más singulares de nuestras letras contemporáneas.

Con propiedad histórica, podemos afirmar que con este reconocimiento fueron cinco las personas nacidas en San Fernando que recibieron la Medalla de Andalucía en alguna de sus categorías. Cinco nombres que han llevado el nombre de La Isla más allá de nuestras fronteras.

Que San Fernando pudiera presumir de cinco medallas en poco más de tres décadas no fue casualidad. Fue consecuencia de algo más profundo.

San Fernando es cuna de arte y de talento. Cuna de personas que han dejado huella. Y lo ha sido siempre.

Harían falta muchas más medallas para reconocer a tantos isleños ilustres que han paseado el nombre de La Isla por el mundo. No quiero citar a nadie más para no cometer la injusticia de olvidar a muchos, pero todos los tenemos en mente: artistas, creadores, profesionales de la cultura, la ciencia, la medicina, el periodismo o la gastronomía.

Son pocas las ciudades que pueden presumir de algo así. Y cuando ocurre, no es coincidencia. Es identidad.

La Isla no solo exporta talento. Exporta carácter e idiosincrasia. Aquí el principal patrimonio no es únicamente el artístico o el histórico, sino el humano: la autenticidad, la cercanía, esa forma tan nuestra de entender la vida con pasión y orgullo sereno.

Ser isleño no es solo una circunstancia geográfica. Es un sentimiento. Una manera de estar en el mundo.

Y como isleño -permítaseme la inmodestia- uno no puede evitar que se le note el orgullo cuando habla de su tierra y de quienes la engrandecen.

Felicito sin reservas a la Junta de Andalucía por este reconocimiento. Porque premiar a Sandra Golpe ha sido premiar el buen periodismo, la profesionalidad y el talento femenino andaluz. Y también fue premiar a San Fernando.

Una tierra que suma ya cinco medallas en su historia reciente.

Una tierra que sigue dando nombres propios al presente.

Una tierra que nunca deja de crear.

Una tierra que, una vez más, demuestra que su grandeza no es casualidad.

Qué orgullo.

Qué alegría.

Qué privilegio ser de la Isla.